[Sakurasou… Vol. 6] – Capítulo 4: Ceremonia de Graduación (Español)

Traductor: PeteretE
Edición: Haru~ 

Capítulo 4: Ceremonia de Graduación

Parte 1

Sorata abrió sus ojos solo para encontrar un lindo y pequeño trasero que se meneaba suavemente de un lado al otro justo frente a su cara.

-“…Así que hoy eres tú, Aoba”.

Trató de ahuyentar al gato con sus manos, pero en cambio, fue golpeado en ambas mejillas por una bonita cola delgada, varias veces.

-“En serio, eres un…”.

Sorata se sobó las mejillas y se levantó bostezando.

Las manecillas del reloj que colgaba de la pared indicaban que eran las siete treinta.

Los gatos arremolinados alrededor de Sorata maullaron al unísono, exigiendo sus alimentos. Sorata pretendió no escucharlos y en cambio, dejó salir un largo suspiro, como si estuviera tratando de exhalar todo el cansancio que infectaba cada fibra de su ser.

-“Ah, el sol ya Salió”.

La mañana de la que había estado aterrado había llegado al fin. Si tan solo el ayer hubiera podido seguir por siempre. Pero, muchas cosas habían pasado ayer, cosas con las que también era incapaz de lidiar; así que hubiera sido un escenario igual de aterrador… Si tuviera que elegir, no habría elegido ninguno de los dos.

8 de marzo, día de la ceremonia de graduación.

Dentro de treinta minutos, todos los estudiantes tendrían que reunirse en el gimnasio para presenciar la ceremonia de manera solemne. Sorata tendría que estar ahí, al igual que Jin y Misaki, por no mencionar a Mashiro, Nanami, Ryuunosuke y Chihiro.

-“…”.

Incluso después de visualizarlo, toda esta situación no se sentía real en absoluto. Realmente era hoy el día de la ceremonia de graduación? Sorata no sentía nada especial.

El ayer había pasado, y el hoy simplemente había llegado para reemplazarlo, solo la fecha había cambiado y nada más.

Y a pesar de que ese era el caso, su actitud era visiblemente diferente a la de ayer.

La sensación de confusión y pánico que lo había estado perturbando en el pasado, había desaparecido sin dejar rastro. Incluso la sensación de remordimiento que amenazaba con destrozar su cuerpo, al igual que la culpa de no haber sido capaz de hacer nada en el último día de la P.; se había disipado por completo.

Sorata puso su mano derecha sobre su pecho de forma inconsciente, solo para sentir un vacío, como si un agujero hubiera sido cavado en él.

Él mismo sabía muy bien que su parte más vil ya había entendido la verdad. La verdad de que Sakurasou iba a desaparecer, y la verdad de que todo el arrepentimiento que había sentido ayer era completamente inútil…

Incluso en esta circunstancia, Sorata no era del tipo inmaduro que rechaza la realidad y clama que todo es un sueño. Él había probado estas amargas emociones en el pasado, y situaciones en las que nada sale acorde a lo planeado, también las había enfrentado. Era exactamente pos eso que se negaba a admitir que él sabía la verdad. Así funcionaba el mundo.

Así que, Sorata ya tenía muy claras las cosas.

También era por eso que se sentía tan vacío.

Lo que estaba atravesando ahora se sentía diferente a darse por vencido, ya que también tenía una extraña sensación de reconciliación. Sorata no tenía ni idea de cómo describir este sentimiento.

Acarició suavemente la cabeza de su gato blanco, Hikari, quien había saltado sobre su pierna mientras observaba su habitación con desinterés.

Su mirada fue directa a su colchón, el cual originalmente era blanco pero ahora tenía las palabras ‘常勝’[1] escritas en él. La razón de esto era algo que había pasado en el otoño.

Habían intentado hacer una especie de pancarta para darle la bienvenida a Rita, Misaki escribiendo esas palabras; cosa que obviamente terminó siendo un completo fracaso.

-“[Victoria frecuente] mi trasero, más como derrota inminente”.

No habían sido capaces de conseguir las firmas de los dos tercios de los estudiantes, y no habían sido capaces de remover la petición para demoler Sakurasou.

Incluso Sorata no había sido capaz de pasar en el juicio de su propuesta. Y aunque había deseado desde lo más profundo de su corazón que Nanami pasara su audición, al final…

Nada de eso había salido como él había deseado.

Sorata mordió su labio y miró hacia arriba, al póster que estaba colgado en la pared. Era el concepto de “El gato intergaláctico Nyaboron”. El cual se había convertido en un accesorio de su cuarto desde el otoño, ya que sintió que sería mucho trabajo deshacerse de él.

El otoño que recordaba era ahora un preciado recuerdo. El verano y la primavera también. Incluso el día de navidad al igual que las vacaciones de invierno.

Todo se sentía como si hubiera pasado hace mucho tiempo, como si hubieran estado en Sakurasou desde hace mucho, casi como si llevaran varios años viviendo juntos.

Eso era porque este cuarto suyo tenía demasiados recuerdos.

Jugaba videojuegos frecuentemente con Misaki enfrente de la televisión, y algunas veces arrastraba a Jin y a Mashiro a jugar también. Cuando fuera que mirara a la puerta, la sonrisa que veía en el rostro de Misaki cada vez que entraba a su habitación, con su espíritu alarmantemente alegre, quedaba grabada fuertemente en su mente.

Incluso algo tan simple como su clóset tenía recuerdos imborrables. La primera vez que Sorata entró a Sakurasou, Misaki estaba esperando dentro por alguna razón.

También había dormido en el suelo en numerosas ocasiones. Cuando Misaki decidía acaparar su cama, cuando Rita venía de visita, cuando Mashiro decía que quería dormir en su habitación…

Él estaría dejando este lugar tan lleno de recuerdos muy pronto. Este lugar tendría que ser demolido un día. Bajo estas circunstancias no podía hacerse pensar en el futuro.

A pesar de esto, Sorata estaba forzado a hacerlo.

Y por eso, sentía la necesidad de lograr al menos una cosa.

Quería ver a Jin y a Misaki graduarse.

-“Al menos tengo que hacer esto”.

Quería verlos irse con una sonrisa en su rostro, quería decirles que ya no tenían nada de qué preocuparse.

Sorata grabó esta idea en su mente, y entonces guio a los gatos fuera de su habitación.

Caminó hacia la cocina para prepararse para desayunar.

Mientras hacía esto, Misaki bajó corriendo por las escaleras.

-“Días, kouhai-kun!”.

Ya estaba usando su uniforme, completamente lista para irse. Se detuvo un instante, e inmediatamente procedió a ponerse sus zapatos frente a la entrada antes de salir corriendo con su espíritu usual, gritando ~Yahoo!!~. La puerta quedó abierta.

Sorata dejó que la imagen de su figura alejándose se grabara profunda en sus ojos, dejando una impresión en su mente.

Hoy era el último día, la última vez que sería capaz de ver a Misaki con el uniforme de Suiko… Y también sería la última vez que la vería correr de esa manera tan enérgica, con su cuerpo sacudiéndose y su falda aleteando…

Hoy era el final de todo.

Justo cuando Sorata se ponía sentimental mientras veía a Misaki correr a la distancia, sintió un fuerte golpe detrás de la cabeza.

-“Eso duele!”.

-“No te pongas sentimental tan temprano en la mañana”.

Sorata volteó para ver a Jin parado junto a él, tratando de ahogar un bostezo.

-“No estaba haciendo nada de eso”.

-“Entonces, puede ser que simplemente estabas tratando de dar un buen vistazo ya que hoy es el último día?”.

Los ojos de Jin se mostraban sonrientes detrás de sus gafas, Sorata sabía que Jin había visto completamente a través de él.

-“Si lo sabes, no lo digas en voz alta!”.

Jin ignoró sus quejas y llamó a Misaki.

-“Espera, Misaki!”.

Misaki se detuvo en seco y esprintó de vuelta hacia ellos.

-“Qué pasa?”.

-“Voy contigo, espérame solo un segundo”.

-“Entendido!”.

Misaki levantó sus brazos igual que un obediente estudiante de primaria. Aunque estaba levantando ambas manos, lo que tradicionalmente significaría que le estaba deseando longevidad a Jin… o para ponerlo más apropiadamente, parecía un oso que estaba a punto de atacar.

Jin caminó de vuelta al vestíbulo, seguramente para volver a su habitación y cambiarse.

Misaki lo esperaba pacientemente, sentada en los escalones de la puerta de entrada, abriendo y cerrando sus piernas como un niño.

Aunque Sorata tenía cosas que decirle, cuando estaban así, en persona, su mente quedaba en blanco justo como una hoja nueva, dejándolo incapaz de formular siquiera una oración.

Su gato atigrado, Kodama, dejó salir un maullido, apurando a Sorata a servirle de comer. Sorata lo ignoró y fue a la cocina.

El piso hizo un ruido alarmante. Se dio cuenta de que estaba notando cosas que normalmente no notaría, seguramente gracias a que sus nervios estaban alterados.

Guio a los gatos  la cocina solo para encontrarse con que alguien había llegado antes que él.

Nanami estaba desayunando en su lugar junto a la mesa.

-“Ah, Kanda-san…”.

-“Buenas”.

-“Mm, buenos días”.

-“…”.

-“…”.

No se dijeron nada más.

Debido a los eventos de ayer, ambos aún se sentían incomodos estando cerca, y el silencio solo los hacía sentirse más incomodos.

Sorata se inclinó en una esquina de la cocina, usando el alimentar a los gatos como una excusa para evitar hablar con Nanami.

Nanami por su parte mordió su pan tostado en un intento de hacer la situación un poco menos incomoda.

Sorata permaneció en silencio, optando por mirar a los gatos pelear por la comida.

Miró a Nanami por el rabillo del ojo, ya que estaba preocupado de su condición después de todo el llanto de ayer.

Debió haber llorado sola en la noche por un buen rato también. Sus parpados estaban hinchados, y el área debajo de su nariz se había tornado roja por tanto limpiarse.

-“No te me quedes viendo así”.

-“Porque te ves terrible?”.

-”Y pensar que te atreverías a decirle eso a una chica, eres despreciable, Kanda-san”.

Sorata miró a Nanami, quien estaba haciendo un berrinche y suspiraba a modo  de desahogo.

Esto era prueba de que Nanami, quien había detenido el tiempo para sí misma, y había vivido en su propio mundo desde que había recibido los resultados de su audición, había comenzado a resumir, regresar a la realidad y seguir adelante.

 

-“Tú misma lo dijiste ayer”.

-“Eso es verdad… Pero si pudieras, me gustaría que olvidaras lo que pasó ayer. Yo también trataré de olvidarlo…”.

-“…Quiero hacerlo de nuevo”.

Sorata dijo esto inconscientemente mientras acariciaba la espalda de los gatos que se alimentaban, espoleado por las palabras de Nanami. No había planeado decir esas palabras, ni siquiera se dio cuenta de que las dijo.

-“Kanda-san…”.

Nanami miró a Sorata con una expresión de desconsuelo. No hay esperanza… Eso era lo que decía su expresión.

-“Perdón. Olvida todo lo que dije”.

-“No, no te preocupes… Entiendo cómo te sientes. Pero aunque lo entiendo… simplemente no es posible”.

-“Si, imposible. Simplemente no se puede”.

El tiempo es irreversible, y en la vida real no puedes simplemente cargar desde un punto de guardado si no estás feliz con algún resultado, como en un videojuego. Si eso fuera posible, Sorata no estaría diciendo cosas como esa, y tampoco tendría que sentir una perpetua sensación de inutilidad por arrepentirse de las palabras que había pronunciado.

Los gatos habían terminado de devorar su comida y comenzaron a dar lata a Sorata pidiendo más.

Sorata rellenó los platos y se levantó.

-“Iré a despertar a Shiina”.

-“Ah, okey”.

Sorata caminó fuera de la cocina aún con cierta incomodidad. Misaki seguía sentada en la puerta, lanzando los zapatos de Sorata como si fueran aviones de juguete. Aunque deseó que dejara de hacer eso, se imaginó que dejar de hablar con ella, significaría desperdiciar demasiado tiempo, así que optó por dirigirse a las escaleras.

Sonoros crujidos hacían vibrar sus pies a cada paso que daba.

Habitación 201… Llegó a la habitación de Mashiro después de pasar junto a la de Misaki.

-“Shiina, el sol ya salió”.

Sorata abrió la puerta de la habitación 202 al momento que la llamaba. No hubo respuesta, probablemente porque seguía dormida.

La habitación estaba tan desordenada como de costumbre, con montones de ropa y ropa interior esparcidos por todo el piso, sin mencionar los nombres y los manuscritos.

Sorata echó un vistazo debajo de su escritorio como normalmente lo hacía. Mashiro siempre convertía ese espacio en una especie de nido y se quedaba a dormir ahí.

Pero por alguna razón, Mashiro no estaba ahí.

-“Shiina?”.

Entonces revisó en la cama, levantando las cobijas, pero no había señales de Mashiro.

Incluso se agachó para revisar debajo de la cama, pero Mashiro no estaba por ahí. Buscar en el clóset dio el mismo resultado. Mashiro no estaba en su habitación, habría ido al baño?.

Sorata salió de la habitación.

-“Shiina!”.

Sus gritos no tuvieron respuesta.

En cambio, Misaki había subido corriendo para hablar con él.

-“Qué pasa, kouhai-kun?”.

-“Shiina no está aquí”.

Misaki inclinó su cabeza hacia un lado, confundida.

Sorata regresó al primer piso y buscó en el baño, no había señales de Mashiro.

Entonces regresó a la cocina para encontrarse no solo con Nanami, Ryuunosuke también estaba ahí, comiéndose un tomate entero.

-“Kanda-san, dónde está Mashiro?”.

Nanami preguntó confundida, viendo que Sorata había regresado solo del segundo piso.

-“No estaba en su habitación…”.

No solamente en su habitación, no estaba en ningún lugar en el que había buscado.

Tenía un mal presentimiento de todo esto.

-“Mashiron no está arriba, y tampoco pude localizarla con mi celular”.

Misaki bajó del segundo piso, aparentemente habiendo buscado en las demás habitaciones.

-“¿A qué te refieres con que no está aquí?”.

Jin preguntó también.

Ninguno de los presentes podía responder esa interrogante.

Sorata sintió algo inquietante dentro de su ser.

En medio de esta tensa atmosfera, Chihiro entró a la cocina. Estaba usando ropas de colores suaves que brindaba un aura de verano, obviamente preparada especialmente para la ceremonia de graduación.

-“Sensei, Shiina n-!”.

-“Lo sé”.

-“…Qué quieres decir?”.

Su tono de voz se volvió cauteloso, con esa sensación que recién había sentido, ahora extendiéndose por todo su cuerpo, con su ritmo cardiaco elevándose a la par.

-“Me pidió que les mostrara esto a todos ustedes”.

Chihiro descubrió un lienzo que estaba a su espalda.

Era el cuadro de Sakurasou en el que Mashiro había estado trabajando en el salón de artes.

Sorata lo había traído, ya que la semana pasada ella había dicho que quería trabajar en él el fin de semana.

Chihiro lo colgó en una de las paredes de la cocina, y Sorata se acercó para verlo mejor.

-“Entonces está terminado, huh…”.

A pesar de que era solo un proyecto escolar, había una firma escrita en romaji[2] en la esquina inferior derecha.

Sorata dejó que la pintura se sumergiera en su visión y en ese instante el tiempo se congeló. Su conciencia había sido succionada dentro del cuadro.

Era una pintura de Sakurasou representado con suaves brochazos así como suaves contrastes de color.

Los rayos de luz del sol del atardecer reflejaban una nostalgia natural, agregado a la sensación de calidez que el cuadro emitía en general. Todo esto también incrementaba la presencia del bello y floreciente árbol de cerezo.

El decrepito edificio de madera de dos pisos representado en el cuadro, daba la impresión de ser un lugar muy especial que brillaba majestuosamente con la luz.

Comparado a cuando aún estaba en proceso, la personalidad del cuadro era totalmente diferente, y también lo eran los sentimientos que transmitía. Las figuras de los residentes de Sakurasou que no estaban ahí la última vez que Sorata había visto el cuadro, ahora habían captado su atención.

Una figura estaba jugando con siete gatos en la entrada.

-“Se supone que ese soy yo?”.

-“Mm, eso parece”.

La persona que respondió fue Nanami. En la pintura, ella estaba detrás de Sorata, y estaban cuidando de los gatos juntos.

-“Mashiron… es buena”.

Misaki estaba en el balcón del segundo piso saludando a Sorata y a los demás que estaban debajo, y él casi podía sentir su saludo.

-“Oh, definitivamente”.

Jin estaba cargando una bolsa con puerros con una mano y estaba a punto de abrir la puerta con la otra, aparentemente, regresaba de algún lado.

-“…”.

A través de la ventana del primer piso, Ryuunosuke podía ser visto en su escritorio, apenas poniendo atención a lo que pasaba afuera, mientras que al otro lado de la escena… Chihiro estaba bebiendo una cerveza debajo del árbol de cerezo.

Aunque lo que estaba representado era obviamente ficción, era definitivamente algo que podía pasar en Sakurasou. La pintura le permitía a uno experimentar la atmosfera, sentir lo que se sentía vivir ahí mismo, casi como si realmente estuvieras dentro del cuadro, y aunque el concepto era simple, daba una sensación de gran calidez.

Con un solo cuadro, Mashiro había ilustrado exitosamente todo lo que era importante de Sakurasou.

Esta sensación, este sentimiento que estaba brotando desde lo más profundo de su ser, cómo podría describirlo?

Solo una palabra venía a su mente.

A pesar de que no estaba seguro porque nunca la había usado, se imaginó que no estaría mal usarla para describir lo que estaba sintiendo.

Eso solo podía ser amor. El cuadro estaba lleno de amor. Mashiro había plasmado sus sentimientos por Sakurasou.

Anteriormente, Chihiro había dicho que Mashiro había aprendido a expresar sus sentimientos a través del arte antes que con palabras o expresiones.

Era exactamente como había dicho. Mashiro podía hacerlo, esos eran los sentimientos de Mashiro, sus verdaderos sentimientos hacia Sakurasou.

Incluso las partes más profundas del corazón de Sorata habían sido inundadas con esa calidez. Fueron curadas de un modo relajado, reconfortante.

Como sea, otra emoción igual de abrumadora pero opuesta provocó que el corazón de Sorata latiera dolorosamente.

-“Qué demonios es esto…”.

Se sintió como si se estuviera sofocando, su voz era ahora temblorosa. Su cuerpo, no… su alma se sentía como si estuviera siendo desgarrada.

Era una pieza de arte impresionante. Pero para Sorata, era exactamente por esto que parecía triste y solitaria.

Las expresiones de Nanami y Misaki se oscurecieron.

Jin y Ryuunosuke tenían expresiones pesadas en su rostro, mientras que Chihiro bajaba la mirada en silencio.

Porque, faltaba algo muy importante.

-“¿Qué demonios es esto?!”.

Alguien completamente irremplazable no estaba en el cuadro.

Solo faltaba Mashiro.

-“Esto, es como si…”.

Sorata era incapaz de poner sus emociones en palabras.

Si lo hacía, sería mucho como una confesión, y eso lo asustó.

Porque él ya sabía que esta pintura era un mensaje de Mashiro.

-Adiós.

Incluso las personas de fuera lo habrían entendido, el cuadro de Mashiro representaba su despedida de un modo doloroso.

Sorata impulsivamente volteó hacia Chihiro.

-“¿¡Por qué no detuviste a Shiina?!”.

-“Muy claramente le pregunté:- ¿Hablaste de esto con Kanda?”.

-“!!”.

-“Si esto hubiera pasado cuando Mashiro llegó, ella no hubiera sido capaz de hacer algo como esto, y seguramente habría hablado contigo. Como sea, gracias a todos y cada uno de ustedes, Mashiro ha cambiado. A pesar de que en esta circunstancia haya sido para mal”.

Si Mashiro lo hubiera discutido con él, qué le habría dicho de todos modos?

Sorata estaba ocupado preparando su presentación y tenía también el asunto de las firmas, así que definitivamente no había tenido tiempo para lidiar con nada más.

No. Mal. Sorata sabía que Mashiro había estado frustrada ya por un buen tiempo. La razón por la que Mashiro lo había dado todo en la recolección de firmas era que se sentía culpable por la inminente demolición de Sakurasou. Incluso había pensado que Nanami actuando dura y terca también era su culpa.

Su pecho palpitaba amarga y dolorosamente. Hace solo dos días, Mashiro había ido a su habitación diciendo que no podía dormir.

A pesar de que sabía que Mashiro estaba sufriendo, al final era incapaz de pensar en una forma de ahuyentar esa inquietud además de conseguir firmas para asegurar la supervivencia de Sakurasou. Y en esas dos semanas, Sorata hizo todo lo que pudo en todas las formas que pudo pensar…

Y al final, sus esfuerzos solo habían conseguido la situación en la que se encontraban actualmente. Decir que no estaba satisfecho sería una atenuación, ya que realmente lo había dado todo, pero nada había salido bien.

-“Después de ver el cuadro, estoy segura de que todos pueden entender. Entender lo que Mashiro debió sentir cuando se fue”.

Porque era un lugar importante. Porque era un lugar en el que vivía gente importante para ella, decidió irse. Porque si se quedaba, Sakurasou desaparecería.

El cuadro estaba lleno de emociones que eran difíciles de poner en palabras. Si no hubiera tenido a Sakurasou en lo más profundo de su corazón, no habría sido capaz de producir una obra de arte como esa.

Incluso un artista mundialmente famoso no sería capaz de hacer algo como esto. Por supuesto solo Mashiro era capaz de hacerlo. Porque era la expresión de sus más profundos sentimientos.

Ahora Sorata se daba cuenta del significado de las palabras que Mashiro le había dicho dos noches atrás…

-Protegeré a Sakurasou-.

Finalmente entendió qué cantidad de convicción y determinación le debió haber costado pronunciar esas palabras, así como las emociones que debió haber sentido mientras las decía… porque sabía que si se iba, al final sería capaz de proteger a Sakurasou.

-“Entonces, a dónde se dirigió Mashiro exactamente?”.

Jin preguntó en lugar de Sorata, quien seguía en completo silencio.

-“Dijo que quería regresar a Inglaterra, pero no tengo idea de cómo va  a hacer ello por sí misma. Porque no parece que se haya puesto en contacto con sus padres o con Rita”.

La expresión de Chihiro decía: ”Sabes a lo que me refiero”. Muy claramente.

-“Si ese es el caso…”.

Cómo podría no saberlo? Mashiro no habría podido conseguir boletos de avión ella sola, ni siquiera sabía tomar el tren.

-“Esa niña actúa de forma ridícula algunas veces”.

La Frustración de Sorata se fue, y rápidamente se sumió en un laberinto de pensamientos.

Si ese era el caso…

-“Lo que significa, que hay posibilidades de que siga en esta área? eso hace las cosas más fáciles”.

Dijo Jin a todos los presentes.

-“Iré a averiguar dónde está Mashiron!”.

La mirada de Sorata se fue directamente al reloj, ya eran más de las 8.

-“Jin-senpai, Misaki-senpai, por favor vayan a la escuela. Sería malo si llegaran tarde a la ceremonia de graduación”.

-“Comparado con eso, obviamente Mashiron es más importante!”.

-“Conociéndola, talvez se perdió y terminó yendo hacia la escuela, así que contamos con ustedes, senpais, para que nos ayuden allá”.

El peor escenario sería que fallaran en encontrar a Mashiro y además en llegar a tiempo a la ceremonia.

-“Oye, oye, no me digas que ya no nos ayudarás  a celebrar nuestra graduación?”.

Jin seguía hablando con su usual tono de voz.

-“No seas así Kouhai-kun!, ya decidí que vamos a celebrar todos juntos!”.

-“Entiendo, traeré a Shiina conmigo, definitivamente la encontraré”.

Además. Su mente no podía imaginar otra conclusión a todo esto.

-“Iré directo a la estación más cercana. Nanami y Akasaka, ustedes busquen en los callejones y cualquier desviación que haya en el camino”.

-“Mm, entendido”.

-“No me arrastren a esto”.

A pesar de sus quejas, Ryuunosuke no se negó descaradamente a seguirlos.

Sorata, aliviado por sus respuestas, salió volando por la puerta principal.

Parte 2

Después de pedalear en su vieja bicicleta por alrededor de 3 minutos, Sorata llegó a la estación.

No había visto señal alguna de Mashiro en el camino.

No sabía si realmente estaba en la estación o no, ella podía haber ido a quién sabe dónde, tomando en cuenta que ya se había ido cuando Sorata se despertó. Incluso el pájaro madrugador Misaki no notó su partida, así que se habría ido realmente temprano, talvez en la madrugada.

No, pensar en cosas como esa no resolvería nada.

Sorata estacionó su bicicleta junto a la estación sin ponerle candado, entonces, pasó corriendo por los torniquetes sin comprar un boleto.

-“Hey!”.

Un vigilante gritó a Sorata.

-“Lo siento, estoy buscando a alguien!”.

Sorata contestó sin siquiera voltear, y rápidamente llegó a la plataforma.

Inspeccionó sus alrededores, Mashiro seguía sin estar a la vista. En su lugar, vio a varios trabajadores, así como personas que parecían usar uniformes escolares. Aún con todo eso, si Mashiro estaba ahí, tenía confianza en que la localizaría fácilmente.

No estaba en la plataforma sur.

Miró más detenidamente la plataforma del otro lado de las vías. N estaba enfrente, ni en la parte de atrás… pero justo al final de la plataforma, vio a Mashiro.

-“¡Te encontré!”.

En abril del año pasado… Mashiro había llegado por primera vez con un maletín café, el cual cargaba con ambas manos; ahora se veía exactamente igual que esa vez, incluso su uniforme.

-“¡Shiina!”.

Sorata gritó tan fuerte como pudo, canalizando su voz a través de su abdomen, pero su grito fue ahogado por el anuncio de la estación. Anunció que el tren número 2 estaría llegando a la estación, en la plataforma en la que estaba Mashiro.

-“Maldición!”.

Una vez que el anuncio terminara de comentar a los pasajeros que no pasaran la línea blanca, el tren entraría en la estación.

-“Mashiro!”

Sorata gritó de nuevo, pero no había caso. El tren número 2 entró en la estación, haciendo desaparecer la figura de Mashiro.

A pesar de que su estado mental actual provocó que sus pies ignoraran sus comandos, se las arregló para correr a la otra plataforma. Subió las escaleras dos escalones a la vez, tres a la vez, y rápidamente comenzó a sentirse exhausto. Pero no era el momento de titubear, definitivamente tenía que llegar donde Mashiro antes de que se fuera. Si no la alcanzaba, también se olvidaría de ir a la ceremonia de graduación.

Sorata atravesó el corredor que conectaba las plataformas, todo el tiempo rezando por conseguirlo a tiempo.

Cuando terminaba de bajar las escaleras, se encontró con los pasajeros que habían bajado del tren, Sorata brincaba para avanzar en la dirección contraria a toda la multitud.

Las puertas del tren se cerraron.

A pesar de esto, Sorata se rehusaba  a rendirse, y corrió detrás del tren que se alejaba, golpeando una de las puertas tan fuerte como pudo. Su puño ardió instantáneamente con una oleada de calor, y el dolor no tardó en aparecer.

Sorata lo ignoró por completo y miró al interior de uno de los vagones, quería por lo menos ver a Mashiro una última vez.

Esprintó furiosamente sobre la plataforma, persiguiendo al tren con todas sus fuerzas.

Rápidamente llegó al final de la plataforma.

Tal vez porque ya se había mezclado en el gentío del vagón, no pudo ver a Mashiro.

-“Por qué está pasando esto?!”.

Sorata lanzó al tren todas las emociones que simplemente no podía aceptar.

-“Porqué…”.

Sorata medio colapsó sobre la plataforma.

Se fue. Mashiro se había ido. A pesar de que nadie había querido que esto pasara, a pesar de que nadie había querido que todo este incidente ocurriera.

Sorata simplemente estaba concentrado en recuperar el aliento.

Aún en un estado de estupor, se puso de pie, temblando.

-La alcanzaré en el próximo tren- pensó Sorata, mientras caminaba en la plataforma.

Entonces, en la plataforma que debía haber estado vacía, vio a una persona.

Una chica que se veía como un hada salida de un cuento de un libro de colorear estaba ahí.

Era Mashiro.

Ella permanecía en la misma posición en la que estaba cuando Sorata la vio momentos atrás, cargando sus maletín, con la vista al frente, brillando bajo la luz de la mañana.

Había escuchado a Sorata?. No, no parecía ser el caso. Parecía que ni siquiera había notado su presencia.

Pero, si ese era el caso, entonces porqué…

A pesar de que Sorata sintió algo sospechoso, corrió hacia Mashiro de todos modos.

-“¡Shiina!”.

Fue disminuyendo la velocidad y la llamó.

-“Sorata”.

Sorata detuvo sus pasos inmediatamente después de escuchar su nombre, como si hubiera sido atado y fuera incapaz de moverse.

Porque la voz de Mashiro sonaba ahogada, como reprimiendo algún sentimiento.

-“Shii..na?”.

Sorata la habló de nuevo, pensando que solo había sido producto de su imaginación.

-“…No me quiero ir”.

Sorata estaba en shock. Mashiro se había girado para quedar frente a frente, con canales de lágrimas saliendo de sus ojos. Sorata sintió que estaba viendo algo que era imposible de ver en este mundo. Mashiro estaba llorando. Sorata nunca había pensado que Mashiro podría llorar. Era la primera vez que veía sus lágrimas, lo que para él eran más como figuras de porcelana, y cada gota se llevaba una parte de sus pensamientos.

-“No me quiero ir”.

Goteando…suavemente y en silencio… en donde estaba parada Mashiro, la lluvia comenzó a caer.

-“Dime, Sorata”.

El cemento junto a sus pies estaba oscurecido por sus lágrimas.

-“Tu…”.

-“Per debo irme”.

-“…”.

Su mente seguía en blanco. Todas las palabras que había querido decirle, al igual que los sentimientos que lo habían hecho correr tras ella, habían desaparecido, y todo lo que tenía, era una enorme extensión de nada.

La expresión de Mashiro no era diferente a la que tenía siempre, con sus ojos claros y sus orillas suavemente levantadas ocultando su aparente tristeza. Se veía exactamente igual que la Mashiro de siempre, la Mashiro incapaz de entender los sentimientos de los demás; y a pesar de eso, sus lágrimas seguían cayendo, justo como la lluvia de un día soleado. Esta discordancia solo hacia aumentar la inquietud de Sorata.

-“Tengo que subirme al tren”.

-“…”.

-“Pero mis piernas no se mueven”.

Sorata no necesitaba preguntar por qué necesitaba hacerlo.

-“Quise subir tantas veces!”.

La voz de Mashiro fue exclamada con fuerza, lo que hizo que se escuchara ronca.

-“Shiina”.

Sorata finalmente fue capaz de decir su nombre.

-“Pero!”.

Los puños apretados de Mashiro temblaron, como si fuera a intentar luchar contra los sentimientos con los que no podía lidiar.

-“Está bien, Shiina”.

-“Tengo que irme”.

-“Está bien!”.

-“Claramente no puedo seguir quedándome en Sakurasou”.

-“Ya te dije que está bien!”.

-“Tengo que irme pero…”.

No importaba qué dijera Sorata. Mashiro seguía repitiendo esas palabras como si estuviera bajo algún tipo de maldición.

-“No tienes que irte, solo quédate en Sakurasou con nosotros!”.

-“Pero, no es todo esto mi culpa?”.

Miró a Sorata con sus ojos llenos de lágrimas. Las cuales seguían cayendo, mojando el piso.

-“Todo esto es mi culpa!”.

Solo la mitad de lo que había dicho era entendible, haciendo a Sorata sentirse mal por ella.

-“¡Nada de esto es tu culpa, Shiina!”.

-“Si me voy, serán capaces de proteger a Sakurasou”.

-“Eso no es verdad!”.

-“Hoy es el día de la ceremonia de graduación”.

-“Exacto. Así que no deberíamos estar celebrando por Misaki-senpai y Jin-senpai?”.

-“Pero, no pudimos llenar el cuaderno!”

-“No tienes que culparte por todo”.

-“No. Todo es mi culpa”.

-“A quien engañas…”.

-“Sorata no quería que Mashiro se culpara así. Nadie en Sakurasou creía que algo de esto fuera su culpa.

-“Todo es mi culpa”.

-“¡¿A quién tratas de engañar!?”.

-“!!!”.

Si tan solo pudiera hablar de otra cosa, si tan solo pudiera ponerlo de un modo más amable. Pero el actual Sorata era incapaz de hacer eso; él solo podía usar este método para decir lo que quería decir, para dar el mensaje que quería dar. Y a pesar de todo, era mejor que quedarse callado.

-“Obviamente no entiendes nada en absoluto!”.

-“Entiendo todo muy bien!”

-“-!!”.

Esta vez fue Sorata quien se quedó sin palabras.

-“Sé que me he estado equivocando todo este tiempo, ¡sé que todo esto es mi culpa! Que Sakurasou va a desaparecer… o que Nanami se ha estado esforzando demasiado! Todo lo que ha pasado es mi culpa! No quiero seguir en Sakurasou si lo único que hago es causar miseria a los que me rodean ¡No quiero eso!”.

-“…”

Sorata no tenía nada para contestar. Había recibido un impacto que no había visto venir.

-“Todo es mi culpa…”.

Los ojos de Mashiro, llenos de lágrimas, brillaron con determinación al mirar a Sorata.

-“Es porque estoy aquí que todo esto está pasando”.

Mashiro estaba increíblemente terca, y esa misma terquedad le parecía peligrosa a Sorata. Sentía que si decía algo más, ella comenzaría a romperse, y si fuera a usar sus manos para tocarla, se desintegraría; Sorata realmente estaba considerando esa posibilidad imposible.

Entonces, enfrentando esta ridícula ilusión, sus piernas flaquearon.

-“…”

No tenía nada más que decir.

Su arrinconado corazón se había encogido en una pequeña esfera. Necesitaba decir algo rápido, o si no…de todos modos, enfrentando a esta Mashiro, que parecía estar al límite, era incapaz de decir algo.

Justo entonces, escuchó un ruido detrás de él.

-“Qué clase de cosas sin sentido estás diciendo?”.

Sorata se giró para ver a una jadeante y exhausta Nanami, quien puso sus manos sobre sus muslos mientras los miraba a ambos, tratando de recuperar el aliento.

Detrás de ella había un Ryuunosuke igual de agitado.

-“Aoyama. Incluso Ryuunosuke está aquí…”.

Nanami pasó a Sorata para pararse frente a Mashiro, y dijo:

-“Nada de esto es tu culpa”.

-“Pero…”

“No vayas por ahí tomando los problemas de los demás como si fueran tuyos”.

La voz de Nanami tenía cierto grado de enojo.

-“…”

Mashiro pareció notarlo, y un poco molesta, arrugó levemente su ceja. Sorata pensó en si debía detener a Nanami o no.

-“Fallar en mi audición fue mi problema y solo mío, me pertenece a mí y a nadie más. Absolutamente nada de eso tiene que ver contigo, Mashiro. Porque, toda esta experiencia… es mía”.

-“Pero…”.

A pesar de las protestas de Mashiro, Nanami no se detuvo.

-“Yo diciendo que estaba bien, así como no escuchar las advertencias de Kanda-san, fueron mis propias decisiones. No tiene nada que ver contigo, en absoluto”.

-“Nanami”.

-“Si insistes en tomar responsabilidad por cada cosa, me voy a enojar”.

-“…”

Mashiro chilló, su cara sucia por tanto llorar.

Po cada palabra que Nanami pronunciaba, Sorata se preocupaba más de que Mashiro simplemente se quebara ante tal presión.

-“Nanami, estás enojada?”

-En serio necesitas preguntar? No me veo como si estuviera enojada?”.

Las lágrimas que Mashiro había logrado contener, comenzaron a caer.

-“Hey Nanami, no tienes que llevarlo tan lejos”.

Sorata dio un paso al frente.

-“Kanda-san, por favor cállate”.

Después de haber sido contestado tan directamente, Sorata decidió dar dos pasos hacia atrás.

-“Pero, Mashiro”.

-“¿Qué?”.

-“La manera en la que te preocupas por los demás me hace realmente feliz”.

-“Nanami…”.

-Muchas gracias. En serio me hace muy feliz”.

Nanami sonrió cálidamente.

-“…!”.

Los actuales sentimientos de Mashiro ya no podían ser puestos en palabras.

-“Y es por eso que no puedo dejar que te vayas”.

Como empujada por esas palabras, Mashiro se lanzó hacia Nanami y la abrazó, hundiendo su cabeza en sus hombros. Nanami puso sus brazos alrededor de Mashiro.

-“Cuidar de ti seguro requiere de mucho esfuerzo, huh…”.

-“Es por eso que Sakurasou va a desaparecer”.

-Eso puede ser verdad, pero solo es la decisión del comité. A Kanda y cola de caballo parece no importarles”.

Ryuunosuke, quien había estado observando en silencio, dijo eso calmadamente.

-“Akasaka-san está en lo correcto”.

Nanami golpeó suavemente a Mashiro en la espalda.

-“Pero…Realmente no me quiero ir, pero tengo que”.

“Acabo de decir que no tienes que irte”.

-“Es la primera vez que hago algo como esto, así que no entiendo. No sé qué debería hacer…mi pecho duele… se siente feo…”.

-“Seguro que si”

-“Mm…si”.

Sorata suspiró de alivio al ver que Mashiro comenzaba a calmarse. Nanami volteó a verlo.

-“Q-qué pasa?”.

-“Tú también Kanda-san, si tienes algo que decir, solo dilo. No es como si se fuera  a romper solo porque está llorando”.

-“Ah, ok…”.

-“En serio estás indefenso tratándose de las lágrimas de Mashiro”.

De pronto Nanami pareció harta.

-“Shiina”.

-“Qué pasa?”.

A pesar de que Nanami le dijo que lo hiciera, al ver la expresión de Mashiro, no podía hacer más que repensar las palabras que estaba a punto de pronunciar.

-“No es tu terquedad uno de tus puntos más fuertes? No necesitas forzarte a hacer cosas que no quieres hacer”.

-“Pero… si estoy aquí, Sakurasou va a desaparecer”.

Grandes lágrimas comenzaron a caer de nuevo sobre la plataforma.

-“Aún no lo entiendes, Shiina”.

-“Entiendo muy bien…”.

-“Realmente no. No entiendes nada de lo que está pasando con Sakurasou”.

-“Yo entiendo. Muy. Bien”.

Mashiro parecía genuinamente fastidiada, e incluso hinchó un poco sus mejillas.

-“El Sakurasou del que estoy hablando no es el raquítico edificio”.

-“…”.

-“Además de eso, están Misaki-senpai, Jin-senpai, Aoyama, Chihiro-sensei y Akasaka…Por supuesto solo es Sakurasou contigo también, Shiina”.

-“Sorata”.

-“Solo es Sakurasou cuando todos están aquí”.

Decir cosas como esa, frente a frente, era increíblemente vergonzoso.

-“…”.

Pero ya que Mashiro lo miraba tan fijamente, no tenía a donde desviar la mirada.

-“Sé que Misaki-senpai y Jin-senpai se gradúan hoy y se marcharán pronto… pero eso es necesario, así que está bien”.

-“…Mm”.

-“Como sea, lo que quiero decir es que-“.

-“Lo entiendo”.

-“…”.

Sorata la miraba dudoso.

-“Está bien. Realmente lo entiendo ahora”.

-“¿Estás segura?”.

-“Mm… Sakurasou solo es Sakurasou porque todos están ahí. Nosotros somos Sakurasou”.

-“Si, eso es lo que he estado tratando de decirte”.

Tal vez no había necesitado decir nada. Pero, sintió que debía decir las cosas importantes, y era mejor si alguien se lo explicaba a Mashiro. Si era posible, Sorata quería ser quien lo hiciera.

-“Shiina, puedes quedarte en Sakurasou. O, debería decir, quédate en Sakurasou”.

-“Sorata”.

-“Incluso si dices que quieres irte a otra parte, haré lo que sea para detenerte. Todos haremos lo necesario para detenerte”.

-“Aunque si es Mashiro de quien hablamos, probablemente no pueda ir a ningún lado ella sola”.

Sorata no pudo evitar sonreír al escuchar a Nanami. Eso era cierto.

-“Tu misma lo dijiste al inicio”.

-“¿Qué?”.

-“Dijiste que no querías irte”.

-“Si, quiero quedarme… Quiero quedarme en Sakurasou por siempre”.

Mashiro abrazó a Nanami más fuerte, poniéndose aún más emotiva.

-“Espera Mashiro, eso duele!”.

-“Nanami estará bien”.

Mashiro dijo algo irresponsable.

-“Qué estás diciendo-“

Sorata se carcajeó, siendo algo que la terca Mashiro definitivamente diría en serio.

-“K-Kanda-san no te quedes ahí riendo, ayúdame!”.

Nanami parecía estar sufriendo.

-“Nanami, gracias”.

-“Hmm. Por qué?”.

-“Gracias por preocuparte por mí”.

-“Ah, claro”.

-“Gracias por decir que eres feliz conmigo”.

-“Mm”.

-“Yo también estoy feliz… Así que gracias”.

-“Por supuesto que lo diría. Somos amigas”.

-“Mm, si… Amigas”.

Mashiro hundió su cabeza nuevamente en los hombros de Nanami, aumentando la fuerza de su abrazo al mismo tiempo.

-“Uh, Aun siendo el caso, no hay necesidad de abrazarme tan fuerte!”.

-“Perdón por interrumpirlos en su momento, chicos, pero deberíamos dirigirnos a la escuela justo ahora”.

Ryuunosuke rompió su silencio mientras checaba la hora en su celular.

-“La ceremonia de graduación va a empezar pronto”.

Sorata miró el reloj de la estación.

Ocho cincuenta y uno.

La ceremonia iba a empezar a las 9.

-“Mashiro, tendremos que hacer una pausa”.

-“Lo sé”.

Nanami tomó la mano de Mashiro y comenzó a correr.

Sorata detrás de ellas.

Ryuunosuke simplemente caminaba ociosamente al final.

-“Akasaka, también tienes que correr!”.

Sorata regresó y agarró a Ryuunosuke de la mano.

-“Qué! Qué estás haciendo? Kanda?!”.

-“Eso debería preguntarte yo, no camines así justo ahora!”.

-“Yo no voy a la escuela a menos que haya clases. No sabias eso?”.

-“Lo sé, pero tienes que ir hoy sin importar qué, o para ser más preciso, te llevaré sin importar qué!”.

Todos ellos iban a asistir a la ceremonia de graduación de Jin y Misaki, y los despedirían con los mejores deseos.

Corrieron por las escaleras, a través de la plataforma, y continuaron corriendo.

Pasaron por los torniquetes solo para encontrarse con Chihiro esperando con 2 taxis.

-“Sensei?”.

-“Entren”.

Chihiro rápidamente los repartió en 2 grupos y los metió en los coches sin decir una sola palabra. Chihiro, Sorata y Ryuunosuke entraron en el primer taxi, mientras que Mashiro y Nanami fueron al segundo.

Los autos arrancaron al instante. Seguramente Chihiro les había explicado la situación anteriormente; ambos taxistas conducían a una velocidad vertiginosa, obviamente ignorando el límite de velocidad.

-“Aquí, tu uniforme”.

Chihiro le lanzó un uniforme a Sorata.

Sorata había olvidado completamente que seguía con ropa casual. Ryuunosuke y Nanami se habían cambiado antes de salir, al igual que Mashiro.

Sorata giraba su cuerpo y se movía de maneras extrañas, todo el tiempo con el cinturón de seguridad puesto, hasta que se las arregló para ponerse el uniforme.

-“Sensei, si realmente quería ayudarnos, por qué no simplemente detuvo a Shiina antes de que se fuera!!”

Sorata preguntó mientras arreglaba su corbata.

-“Podrías, por favor pensar antes de hablar? En esta situación hay tantas cosas que aprender, no  necesitas de un profesor que te las señale. Todos ustedes se las arreglaron para detener a Mashiro, eso significa mucho. Incluso si fallaron antes, sigue significando algo… después de todo, los humanos aprenden de sus errores”.

Sus miradas se encontraron a través del retrovisor, y Chihiro tenía una presumida expresión que decía:- Cómo lo hice?-.

-“El amor de la sensei realmente es difícil de comprender”.

-“Ahora, cuándo aprendiste a decir cosas vergonzosas como ésa?”.

-“Muy recientemente”.

Para ser precisos, en la pasada hora.

Chihiro no refutó eso, en cambio sonrió. Porqué estaba tan feliz?.

Mientras terminaban de hablar, el taxi estaba estacionando en la entrada de la escuela. Mientras que yendo a pie hubieran tardado quince minutos, al ir en taxi habían llegado en menos de 5.

Dejaron que Chihiro pagara, después de lo cual, bajaron del carro. Sorata se puso su sacó y lo abotonó.

-“2 minutos, corran”.

-“Ya sé!”.

Chihiro regañó a Sorata por eso, mientras que él sujetaba a Mashiro, que había bajado del segundo taxi y comenzaban a correr tan rápido como podían.

Su destino era el gimnasio.

Nanami y Ryuunosuke los seguían. Después de un momento Chihiro comenzó a correr también, quejándose todo el tiempo.

Con un minuto restante… exactamente a las 8:59 am, Sorata y los demás llegaron al gimnasio.

Parte 3

-“Sorata, estoy caliente”.

Mashiro se quejó de una forma inexpresiva.

-“No te preocupes, yo también”.

-“Kanda-kun, no entiendo por qué dijiste ‘no te preocupes’”.

-“No te preocupes, yo tampoco lo entiendo”.

Ambas lo miraron rudamente.

-“Esto es demasiado, por qué alguien como yo es arrastrado a algo como esto…”.

Sentado a su izquierda, Ryuunosuke parecía tener problemas para respirar y se limpiaba el sudor de su frente.

-“Todo es culpa de Kanda, mis muslos definitivamente dolerán mañana.

-“Cúlpate a ti mismo por ser tan débil”.

De todos modos, era innegable que habían corrido una buena distancia, y Sorata se preparó mentalmente para lo que podía pasar mañana.

Justo a la mitad de su discusión sin sentido, el chirrido de un micrófono siendo encendido asaltó sus oídos.

El gimnasio entero calló en ese instante. Sólo quedó el aura de una gran cantidad de gente reunida, lo cual dio lugar a una especie de presencia pesada que se estacionó cómodamente en el área.

Junto al micrófono vio a Chihiro. Nunca la había escuchado mencionar nada acerca de ser la presentadora de la ceremonia, así que estaba bastante sorprendido.

El cabello y la ropa de Chihiro estaban desaliñados, seguramente porque habían corrido hasta ahí solo momentos antes. Koharu estaba junto a ella, ayudándola a arreglarse.

Eran exactamente las 9 am.

Chihiro respiró hondo y dijo:

-“La vigésima novena ceremonia para la entrega de certificados de graduación comenzará ahora”.

Iba a comenzar.

No, ya había comenzado.

-“Todos de pie”.

Sintió que todos contenían el aliento.

-“Los estudiantes graduados entrarán a la sala”.

Con esas palabras como señal, una presentación musical de los estudiantes de primero y segundo que estaban en el club musical dio inicio, inundando  el gimnasio desde la esquina derecha.

Esto transformó el silencio en un gran e impactante espectáculo, y la fluida y enérgica música acentuaba la solemnidad de la ocasión.

Para recibir a los estudiantes graduados, el potente sonido de los aplausos naturalmente hizo vibrar el gimnasio entero.

Los graduados estaban formados por clase, y caminaban lentamente por la alfombra roja que había sido puesta para ellos justo en medio del gimnasio, la cual era bañada por la luz de las lámparas.

Guiando a los estudiantes de artes estaba una persona que Sorata conocía muy bien…Misaki. No tenía idea de porqué estaba tan feliz, sonriendo brillantemente de oreja a oreja. No, esa era la Misaki de siempre.

Tenía un broche de flor de cerezo en su pecho. Todos los estudiantes graduados estaban usando uno.

-“Ah, cierto. Eso”.

Nanami pareció recordar algo de repente, y sacó unos broches del bolsillo de su uniforme. Eran lo suficientemente grandes para caber cómodamente en su palma. Pasó uno a Sorata, Mashiro y Ryuunosuke. Sorata miró detenidamente y notó que todos los estudiantes estaban sosteniendo uno.

Al final de la ceremonia, habría esta actividad en la que lanzarían flores a los graduados para festejar su partida.

Siguiendo el flujo de los estudiantes de artes, estaban los estudiantes de música. Sorata reconoció a Himemiya Saori entre la multitud, no estaba usando sus característicos audífonos seguramente por la impracticidad de estos. Saori miró hacia donde estaba Sorata, talvez habiendo sentido su mirada; Entonces pareció sorprendida por un instante, y rápidamente sonrió satisfecha. Sorata imaginó que talvez habría escuchado algo de Jin o de Misaki.

Después de que entraron las clases de arte, fueron seguidas por las clases regulares.

El antiguo presidente del consejo estudiantil, Tatebayashi Souichiro pasó a Sorata. Jin lo seguía de cerca. Y habiendo notado a Sorata y los demás las esquinas de su boca mostraron una jovial sonrisa.

Finalmente, todas las clases habían entrado al gimnasio, y así, la música terminó.

Cuando los aplausos cesaron, un tenso silencio se apoderó de nuevo de la sala.

Todos se sentaron de nuevo.

-“La ceremonia dará inicio”.

Estando todos los estudiantes presentes, la ceremonia comenzaba a avanzar suavemente.

Después del discurso de apertura cantarían el himno nacional. Chihiro cedió el micrófono al profesor de cada clase, después del cual, subía al escenario un representante.

Bajo las atentas miradas de todos los presentes, los estudiantes representantes recibirían su certificado de manos del director y regresarían a sus asientos.

Sorata había pensado que el representante de las clases de artes sería Misaki, así que cuando otro estudiante subió en su lugar, estaba un poco impresionado y decepcionado.

-“No es Misaki”.

Dijo Mashiro, notándose pensativa.

Representando a las clases de artes, Saori recibió su certificado de una manera cool. Para la clase de Jin, estaba Souichiro, y con su espalda perfectamente recta, era el candidato perfecto para eventos como este, dejando una fuerte impresión en todos. Nada menos que lo esperado de un presidente de consejo estudiantil.

La entrega de los certificados avanzaba lentamente, y cuando terminó, la tensión de la atmosfera disminuyó un poco.

Sorata escuchaba al director a medias; y el discurso que sería dado por un invitado de honor, éste no era otro más que el presidente del comité.

Sorata lo contempló, quería recordar cómo se veía. Era un hombre barbudo, de más de 50 años.

Sorata volteaba a verlo constantemente mientras daba el discurso, Misaki y Nanami lo miraban también, ambas pareciendo como si tuvieran algo que decir. Solo Ryuunosuke bostezaba de aburrimiento, e incluso cerraba los ojos algunas veces intentando dormir.

El discurso del presidente duró menos de 5 minutos, y después de que todos los invitados fueron presentados a los estudiantes, una sensación de inquietud lo asaltó de nuevo.

La mitad de los eventos del itinerario ya se habían llevado a cabo, y la ceremonia se acercaba a su fin.

Sintió de pronto como si la ceremonia estuviera yendo más rápido.

Después de los mensajes de felicitación, era el momento de los estudiantes de dar mensajes de despedida. El actual presidente del consejo, un estudiante de segundo, subió al escenario.

Su lenta y suave coz comenzó a relatar sus memorias que tenía de los estudiantes que se graduaban. Durante la ceremonia, la primera vez que conoció a sus senpais… entrar a clubes, trabajando y sudando juntos…siendo guiado por ellos mientras vivían juntos en los dormitorios… animándolo en los deportes y en las actividades culturales… el presidente del consejo describía eso con una voz que se volvía un poco más emocional con cada palabra.

Aunque sus recuerdos eran diferentes, Sorata sentía lo mismo por sus experiencias.

Los pensamientos que atravesaban su mente eran de los días pasados en Sakurasou. El primer día que Sorata recordaba no era el día de la ceremonia de entrada, sino, el día que fue por primera vez a Sakurasou.

Era un cierto día de verano de su primer año el día que la escuela se enteró de que estaba escondiendo un gato, Hikari; Había sido llamado a la oficina del director y fue expulsado de los dormitorios regulares. Se había sentido extremadamente inquieto, mientras se preguntaba si podría sobrevivir en Sakurasou,  que había sido tachado por los demás estudiantes como el nido de los estudiantes problemáticos.

Entonces, en su primer día ahí, uno podría decir que experimentó cosas que lo pusieron aún más inquieto, había pensado que aunque se tratara de Sakurasou, al menos los residentes serían humanos, pero al final lo primero con lo que se encontró, fue a un alíen. Había esperado fuertemente que el profesor a cargo sería seria serio, pero era una persona increíblemente problemática, para nada confiable.

Además, había confundido al hikikomori[3] Ryuunosuke con un fantasma, todo era simplemente terrible. Incluso Jin, quien regresaba con indiferencia en la mañana después de haber desaparecido la noche anterior era considerablemente normal.

A pesar de que ahora miraba hacia atrás y sonreía, en ese entonces pensaba sinceramente: ‘estaré en el infierno si me quedo aquí’; y no había pensado en nada más que en cómo salir de Sakurasou.

Después de eso, un montón de cosas pasaron, buenas y malas. Para Sorata, los días pasados en Suiko eran equivalentes a los pasados en Sakurasou.

Y entre todo, Misaki estaba siempre ahí, Jin estaba siempre ahí, Ryuunosuke estaba siempre ahí, Mashiro y Nanami estaban siempre ahí; por supuesto, Chihiro también.

Era gracias a todos que podía estar enamorado del Sakurasou que tanto había odiado. El momento en que volvió a sus sentidos, se dio cuenta de que no quería estar en ningún otro lado.

Esos nostálgicos días que había guardado en álbumes de fotos atravesaron su mente solo para desaparecer una vez más, provocando que los ojos se le humedecieran, haciéndole sentir una sensación de ardor en la nariz.

Sonidos de llanto se escuchaban alrededor de él. La despedida del presidente del consejo terminó con la promesa: ‘El espíritu de Suiko que hemos heredado de ustedes, nuestros mentores, lo seguiremos protegiendo’.

Ésta oración perforó dolorosamente en el pecho de Sorata.

Eran incapaces de protegerlo.

Sorata y los otros eran incapaces de proteger a Sakurasou.

El presidente regresó a su asiento.

En ese preciso instante, Sorata sintió que algo hacia contacto con su mano. Estaba tibio. Mashiro, quien estaba sentada a su lado, sujetó su mano; con la vista al frente.

En la opinión de Sorata, era una queja silenciosa: ‘No podemos dejar que la ceremonia termine’.

La otra mano de Mashiro apretó la de Nanami. Nanami estaba frotando sus ojos para ocultar las lágrimas que goteaban de las orillas.

-“Ahora, un representante de los estudiantes graduados dirá unas palabras”.

Chihiro anunció con el micrófono. No quedaban muchos puntos pendientes en el itinerario; después de que este discurso terminara, sería seguido por la entrega de souvenirs y, entonces cantarían la canción de graduación, el himno escolar, darían el discurso de clausura y entonces sería todo.

Justo cuando Sorata pensaba en esto, sus sentimientos reprimidos hirvieron en su cabeza por un instante, como lava siendo arrojada por un volcán.

NO.

Su cuerpo entero rugía e imploraba.

No, no era un rugido, era una protesta porque no terminara.

Nanami era incapaz de contener las lágrimas que brotaban de sus ojos y apretaba los dientes, incapaz de aguantar o aminorar su desprecio.

No podía terminar así. Los momentos finales de Sakurasou no podían pasar así, el espíritu de Sakurasou no era algo tan endeble como eso.

Anteriormente, Sorata le había dicho a Ryuunosuke que, sin importar el resultado, estaba bien en tener como últimos recuerdos la petición de firmas.

Sorata había creído en esas palabras, y había pensado genuinamente que era suficiente.

Pero en ese instante, todo se convirtió en una mentira.

¿Cómo podría estar bien con algo como esto?

Después de eso, el cuerpo de Sorata estaba sumergido en sentimientos de amarga insatisfacción, haciéndolo casi levantarse como un acto reflejo.

Y en ese instante…

-“Palabras de despedida, estudiante representante, Kamiigusa Misaki”.

Al escuchar esto…

Sorata y Nanami voltearon a ver con expresiones de incredulidad en sus rostros, mientras Mashiro parpadeaba repetidamente. Con este inesperado giro, incluso Ryuunosuke volteó para confirmar lo que había escuchado.

-“Si”.

Casi al instante, la animada voz de Misaki resonó en el gimnasio.

No habían escuchado mal. Exactamente qué estaba pasando? El cuerpo de Sorata se desplomó en su asiento.

Había creído que el discurso sería dado por el ex presidente del consejo estudiantil, Tatebayashi Souichiro. Incluso recordaba que Souichiro mencionó que tenía que asistir a una reunión con respecto al discurso cuando se encontró con él en la escuela.

Parecía que no eran los únicos que habían asumido tal cosa, el gimnasio estuvo de pronto lleno de conmoción.

Se había puesto notablemente ruidoso, poniéndose todos inquietos.

De unas 3 filas delante de ellos, la amiga de Nanami, Takasaki Mayu, miró a otra de sus amigas, Honjou Yayoi, con una expresión de: ‘¿Qué está pasando?’. Yayoi volteó en busca de Nanami en un intento de obtener una respuesta. Nanami la miró de vuelta, con una simple expresión de: ‘No tengo idea’.

Sorata notó en algún punto entre las miradas de las chicas, a un estudiante cierto corte de cabello, y ese estudiante era su compañero de cuarto de cuando todavía estaba en los dormitorios regulares, Miyahara Daichi. Su expresión era indescifrable, y miró a Sorata inquisitivamente.

Sorata sacudió su cabeza para decirle: ‘ No sé”. Después de lo cual, Daichi articuló la palabra: ‘Entiendo’, y se volteó.

Los que se mostraron más irritados fueron los profesores que estaban en los extremos del gimnasio. Susurraron entre ellos, discutiendo si debían detener a Misaki o no. Pero considerando que había muchos invitados de honor y padres que también habían ido a la ceremonia, supusieron que no sería capaz de desorganizar la ceremonia incluso si lo intentaba.

Ignorando completamente la tensa atmosfera a su alrededor, Misaki fue al escenario, y dio vuelta para quedar frente a frente con todos los presentes, con una expresión seria en su rostro.

Sacó un papel de su bolsillo con su escrito sobre él.

Los sonidos del papel siendo desdoblado fueron captados por el micrófono. Misaki estiró sus brazos al frente, manteniendo el papel frente a su cara.

La conmoción pronto cesó, y la ceremonia llegó a su punto más intenso.

Con esta atmosfera rodeándola, Misaki comenzó a hablar.

-“Estamos una vez más en el momento en el que esperamos pacientemente a los aún hibernantes cerezos, a pesar de que han recibido la cálida invitación de la primavera para expandirse y lentamente florecer. En este bello día, en el que sentimos una nueva temporada acercarse, nosotros, los estudiantes de tercer año, nos graduamos. A todos nuestros estimados invitados, a los padres de familia, que se tomaron el tiempo para asistir a esta ceremonia, les doy mi más sincero agradecimiento. En nombre de todos los estudiantes, gracias”.

Esta línea de apertura que se escuchó por encima de las respiraciones contenidas de todos los presentes, era refinada e incluso elegante. Algo que definitivamente no diría la Misaki usual. Su modo de hablar, al igual que sus emociones, parecían muy controladas, mucho más madura que su yo de siempre. Los profesores que estaban en pánico segundos antes comenzaron a relajarse un poco y algunos soltaron suspiros de alivio.

Al final de la fila en la que estaba sentado Sorata, Chihiro, quien  seguramente sabía qué estaba pasando, escuchaba a Misaki con los ojos cerrados, ignorando completamente a Koharu quien estaba  sentada junto a ella,  y trataba de sacarle alguna información. La profesora a cargo de la enfermería, Sayoko Hasuda, permanecía con los brazos cruzados.

-“El tiempo vuela, y antes de que nos diéramos cuenta, ya nos estamos graduando. Y aunque me encantaría quedarme otro año, cuando le solicité a cierto profesor que me dejara quedarme otro año, fui rotundamente rechazada y me dijo que definitivamente me tenía que graduar. Me arrepiento desde lo más profundo de mi corazón”.

Risas se extendieron entre los estudiantes.

Aunque realmente no era algo para reírse… Porque Misaki realmente había hablado de eso con Chihiro. Los profesores que comenzaban a calmarse se pusieron tensos de nuevo.

-“La primera vez que pasé por las puertas de Suiko fue hace 3 años, cuando aún era una estudiante de secundaria. Fue gracias a la recomendación de uno de mis profesores que me enteré de la existencia de la preparatoria afiliada a la universidad de artes de Suimei”.

El alboroto se estaba extendiendo suavemente entre la multitud de padres quienes probablemente no conocían los detalles de la situación. Aunque aún era débil, Sorata podía sentir de alguna manera que esta atmosfera no era algo que hubiera sido planeado.

-“La razón por la que decidí entrar a Suiko, fue porque quería hacer amigos”.

Sorata había escuchado a Jin mencionar eso antes. Misaki, incapaz de entender las actitudes, expresiones o intenciones, había sido dejada fuera por ser tan sobresaliente estando en grupo.

-“Cuando estaba en la secundaria, no tenía a nadie que pudiera considerar mi amigo. Pero, si  fuera a entrar a esta escuela… En Suiko, tenía posibilidades de encontrar alguno. Eso fue lo que mi profesor me dijo”.

Sorata sintió que el alboroto iba muriendo. A pesar de que su expresión se sentía un poco alegre, su modo de leer su escrito era completamente serio, sin el más mínimo indicio de broma, y era la primera vez que Sorata la veía con una expresión así.

-“Cuando recibí mi carta de aceptación, estaba tan feliz que prácticamente la desgarré. La hazaña de pasar el simple examen se sentía como si ya hubiera hecho un amigo”.

Misaki debió haber sujetado el papel tan duro por su emoción que seguramente se arrugó terriblemente. Sorata incluso podía imaginar a Jin diciéndole ‘Qué estás haciendo?’. Mientras la ayudaba a arreglarlo.

-“3 años han pasado de eso, un largo y preciado tiempo que emplee en Suiko. Ahora, puedo decir honestamente que entrar a esta escuela es lo mejor que me pudo haber pasado”.

Todos los presentes escuchaban atentamente a Misaki, con toda su atención en un solo punto. Sorata, Nanami, Mashiro, Ryuunosuke, los alumnos de primero, los alumnos de segundo, los estudiantes graduados así como los profesores. Incluso los invitados y los padres tenían su mirada fija al frente.

-“En estos 3 años, hice amigos muy importantes y tuve encuentros importantes. Estos amigos míos han pasado momentos felices conmigo, cuando estábamos tristes, nos apoyamos los unos a los otros, e incluso me animaron en momentos en los que solo quería llorar. Hoy, la razón por la que puedo celebrar mi graduación con tan placenteros y felices sentimientos, no es otra más que los amigos que hice en Suiko. El hecho de que todos entramos a Suiko en el mismo periodo de tiempo, no sé si fue por el destino o simple casualidad. Como sea, hay una cosa de la que estoy muy segura”.

En ese momento, Misaki levantó la vista de la hoja, y miró directo hacía Sorata y los otros. Pareció sonreír levemente. Pero entonces su mirada volvió rápidamente al papel.

-“Estoy muy segura… que lo que nos permitió conocernos, es el dormitorio de estudiantes llamado Sakurasou”.

Misaki dijo esto con su pecho en alto, y su voz rebosante de orgullo desde lo más profundo de su corazón. Su voz, su tono, así como su expresión indicaban esto.

Los profesores inmediatamente fruncieron el ceño al escuchar a Sakurasou ser mencionado. Por otra parte, los graduados, así como los demás estudiantes, esperaban pacientemente a que Misaki continuara sin ningún sonido de burla o de alboroto. Esto era seguramente por la agradable actitud de Misaki.

-“Fui echada de los dormitorios regulares solo una semana después de entrar a la escuela, y me mudé a Sakurasou yo sola”.

Mashiro sujetó la mano de Sorata aún más fuerte, al punto que casi dolía. Pero, en una situación como esta, casi era aliviador, se sentían como si sus corazones estuvieran conectados.

-“Al principio, solo había dos residentes en Sakurasou, la profesora a cargo, Chihiro- sensei, y yo, y era un lugar lamentable y triste”.

Nanami murmuró ‘ya veo’ suavemente con una voz nasal. Sorata también se acababa de enterar de esto y mientras se imaginaba como habría sido ser solo dos personas, comenzó a sentirse triste también. Esto era porque ahora todos los cuartos estaban ocupados, y los ruidos perpetuos de estos ya eran completamente normales para él. Pero ese no era el caso cuando todo inició…

En ese entonces, cuáles eran exactamente los sentimientos de Misaki? Había entrado a Suiko para encontrar amigos, pero en cambio, había sido exiliada a Sakurasou de inmediato.

-“En mi primera noche en Sakurasou… miré en todas las habitaciones vacías, una por una, y tuve un sueño. Soñé con que hubiera un día en que todas la habitaciones de Sakurasou estuvieran ocupadas y que días llenos de risas llegaran a ese solitario lugar”.

Sorata cerró sus ojos y una imagen de una Misaki limpiando los cuartos vacíos apareció en su mente. Para que quien fuera se mudara en cualquier momento, limpió los cuartos hasta que  no quedó la más mínima pizca de polvo. Su cuarto había recibido el mismo tratamiento, y aunque el edificio era viejo, su cuarto estaba increíblemente limpio.

-“Al final, Jin, que estaba en el mismo grado que yo, se mudó también”.

Los ojos de Misaki ya no estaban fijos sobre la hoja que tenía enfrente. Era como si estuviera contemplando sus recuerdos, explorando la vasta extensión de palabras que descansaban en su corazón, y entretejían sus sentimientos.

-“Cuando entré a segundo, mi kouhai, dragon, al igual que Kouhai-kun, llenaron de vida a Sakurasou”.

La persona que realmente llenaba de vida a Sakurasou, era Misaki.

Misaki era el sol de Sakurasou, constantemente iluminando el lugar con su deslumbrante sonrisa. Era gracias a ella que Sakurasou era feliz, sus sonrisas nunca cesaban, así como tampoco el sonido de su risa.

Sorata no sabía que Misaki pensaba así. Pero, lo hacía feliz. No había nada que pudiera hacer a alguien tan feliz como ser tan poderoso como el sol. Las emociones de Misaki perforaron su pecho, y lágrimas comenzaron a caer por las orillas de sus ojos.

No pudo resistir más el ardor en su nariz, era solo cuestión de tiempo.

-“Momentos felices llegaban a mí a diario, con Kouhai-kun escuchando todo lo que dijera, y quedándose despierto toda la noche  jugando videojuegos conmigo. No importa cuántas vueltas le hiciera dar, nunca se apartaba de mi lado, y nunca apartó su vista de mí”.

Incluso aunque Jin me decía que debía contenerme, me temo que no puedo. Con sentimientos tan felices surgiendo de manera natural todos los días, cómo podría contenerme? Esos eran los días que había estado buscando desde hace mucho.

La visión de Sorata comenzó a nublarse, no podía aguantarlo más.

-“En las mañanas decía ‘Buenos días’, cuando regresaba decía ‘Estoy de vuelta’, cuando alguien más regresaba los recibía con un ‘Bienvenido’. Esos días me hicieron muy feliz”.

Sorata nunca habría imaginado que detalles tan pequeños podrían traer ese tipo de recuerdos a su mente. No tenía idea de que simples saludos significaban tanto para Misaki.

-“Después de la escuela podíamos ir al distrito comercial a comprar cosas para comer, entonces prepararíamos la cena juntos mientras platicábamos, incluso pelear por los acompañamientos era divertido”.

Sorata pensó: ’Nunca hubo peleas, solo robos’. Aún en su estado actual, no pudo evitar sonreír al pensar esto.

-“Incluso lavar el baño y quitar la hierba del jardín… Cada momento que pasé con todos es absolutamente irremplazable”.

La persona que hacía brillantes sus días claramente era Misaki. Sorata y los otros simplemente le seguían el paso…

-“Por darles tantos problemas todo el tiempo, me quiero disculpar. Perdón”.

Ella no tenía nada de que disculparse.

Era gracias a Misaki que Sorata era capaz de correr con todas sus fuerzas.

Era gracias a Jin que podía esprintar calmadamente sin prestarle atención a las consecuencias.

-“Sólo con Chihiro, Jin, dragon y Kouhai-kun era suficiente para hacerme tan feliz que casi me asustaba, pero, un día, Mashiron llegó también en mi tercer año, Nanami llegó en el verano”.

Nanami apretó sus labios y miró a Misaki, intentando que su imagen se grabara profunda en su mente. Como fuera, Sorata no estaba seguro de si era posible para ella ver con unos ojos tan llenos de lágrimas.

-“Estaba increíblemente feliz. Porque aquel día… el sueño que tuve el día que llegué a Sakurasou, finalmente se hizo realidad en el verano de mi tercer año”.

Los 6 cuartos estaban ocupados, y Sakurasou estaba lleno de alegría.

Sorata ya no podía ver con claridad lo que estaba frente a él, y las mejillas de Mashiro se habían convertido en pequeños ríos.

Esta vez, incluso Ryuunosuke tenía esa sensación de ardor en la nariz.

Y no terminaba ahí.

Se escuchaban sollozos desde los lugares de los estudiantes graduados. Donde estaban los estudiantes de música, Saori usaba un pañuelo para secar sus lágrimas. E incluso una estudiante junto a ella temblaba ligeramente, seguramente porque habría traído palabras de Misaki de sus recuerdos.

-“Cada vez que otra persona se mudaba a Sakurasou, el vacío en mi corazón se llenaba un poco. Y más allá de eso, comenzó  a crecer más cálido, y los días felices me hacían sonreír de manera natural. Así era el tiempo que pasábamos juntos”.

Las palabras de Misaki inundaban todo el gimnasio, así como el sol en un día de primavera.

-“Muchas personas dijeron que yo era muy alegre, que era muy enérgica, que era muy ruidosa. Y la razón por la que podía ser así, eran ustedes”.

Nanami dejó salir un sollozo.

-“Para mi, ustedes son los mejores regalos que pude haber recibido”.

Sorata era incapaz de contener sus desbordantes sentimientos.

-“Lo recuerdan? El primer día que llegaron a Sakurasou? Para mí, esos días son días preciosos e inolvidables; los días que en que los conocí”.

Por supuesto que los recordaban. Cómo podrían no hacerlo? Cómo podrían olvidarlo alguna vez?

En ese entonces, por la razón que fuera, Misaki estaba en su armario, y había confundido a Sorata con un ladrón.

-“Cuando Nanami se mudó, yo fui quien llevó todas sus cosas a Sakurasou, lo cual te asustó bastante. Lo hice porque no pude esperar más en cuanto pensé  que todos los cuartos estarían ocupados. Además ya tiempo antes había pensado que sería genial que fuera tu quien se mudara, Nanami”.

Nanami asentía mientras lloraba.

-“Cada momento que pasé ahí es un preciado recuerdo para mí. Incluso si un día  no tenía nada de particular, ese día sigue siendo un recuerdo irremplazable”.

Esto aplicaba también para Sorata, para todos.

-“Especialmente este último año pasaron tantas cosas, cosas que me hacían pensar que estaba soñando”.

Sorata no quería apartar su borrosa y confusa vista de Misaki.

-“Un nuevo amigo se nos unió en primavera; nadie más que la mundialmente famosa artista Mashiron. Amo los ojos de Mashiron, los amé desde el primer momento que los vi. Al principio Mashiron me miraba como miraba a todos los demás. Sin importar cuándo lo hiciera, era igual que a todos los demás”.

-“Misaki”.

Mashiro dijo su nombre con una voz pequeñita.

-“En verano, con el fin de celebrar la fiesta de bienvenida de Nanami, nos colamos en la piscina de la escuela en la noche. Nos pusimos nuestros trajes de baño y  nos pusimos a jugar, incluso comimos nuestra representativa olla caliente de bienvenida junto a la piscina. Al final fuimos perseguidos por un guardia, el cual nos hizo apresurar nuestra salida; yo era la más rápida así que todos me seguían”.

Una sonrisa amarga adornó la cara de Nanami, probablemente porque recordó su maratón sin pantis. Sorata sonrió también.

-“En el camino de regreso, el bello cielo estrellado al que todos miramos juntos quedó profundamente grabado en mis memorias”.

Sorata cerró sus ojos y lo recordó de inmediato. El cielo estrellado del cercano otoño, en el día en que sintieron que podían ir a donde fuera que quisieran…

Medio año después, Sorata y los otros se encontraban aquí.

A pesar de que un montón de cosas habían pasado desde entonces, finalmente habían llegado a este momento.

-“Incluso lanzamos fuegos artificiales en el patio trasero cuando terminó el verano”.

Recuerdos amargos perforaron su pecho.

Ese fue el día en el que Sorata recibió los resultados de su primera propuesta de ‘¡Hagamos un juego!’.

Sorata, quien había sido incapaz de presentarse en absoluto y había sido simplemente arrasado por los demás equipos, era cálidamente recibido por todos en Sakurasou cuando regresaba.

Después de eso, jugaron con los fuegos artificiales, lo que le permitió ahuyentar su dolor. Era porque Jin y Misaki estaban ahí que Sorata pudo volver en sí mismo.

Tal vez todo lo que hicieron fue estar juntos, pero, era gracias a que estaban juntos que sus almas comenzaron  a unirse.

A pesar de que pudieron no haberlo notado, el simple hecho de existir y estar juntos les había dado la fuerza para seguir adelante.

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Incluso siendo sus recuerdos diferentes, las palabras de Misaki eran capaces de llegar a todos los estudiantes.

Cualquiera que hubiera experimentado la vida en los dormitorios habría tenido situaciones en las que colaboraba con sus senpais y sus kouhais, y cualquiera que hubiera participado en clubes habría tenido momentos en los que era tratado amable o estrictamente.

Sorata miró al frente y vio a una estudiante de primero escondiendo su rostro con un pañuelo, y detrás de ella en diagonal, la compañera Mashiro, Fukatani Shiho, comenzó a llorar también, siendo influenciada por la estudiante sentada frente a ella.

Tanto los estudiantes cursantes como los graduados recordaban sus días de gloria, se sumergían en los días en los que habían brillado.

Era porque esos días ya habían pasado, que los recordaban tan afectuosamente; era porque no podían viajar en el tiempo que se sentía tan triste que ya hubieran pasado…

Cada persona de las presentes recordaba que habían vivido momentos igual de preciosos.

-“Durante el festival cultural en otoño, creamos y presentamos nuestro propio producto. El gato galáctico Nyaboron; era la primera vez que  colaboraba con alguien para crear algo.

Y también es mi mejor intento en ello. Mis amigos de Sakurasou me permitieron hacer algo que siempre había querido hacer, y también  me permitieron experimentar la alegría de trabajar en equipo”.

Sorata había experimentado la alegría de crear algo inesperado y genial, y también había experimentado el compartir la felicidad de hace eso con sus amigos.

El furor y la excitación de la audiencia habían hecho temblar el cuerpo de Sorata, era porque había aprendido de esa sensación… Que él tenía esa poca experiencia, así que incluso si su situación actual no era muy exitosa, era capaz de generarse continuamente esa urgencia de intentarlo de nuevo. Sorata, quien quería trabajar de nuevo con Mashiro y Misaki.

Pero, dejando todo esto de lado, el hecho de haber producido algo para el festival cultural era más que suficiente para hacerlos felices.

Las reuniones que habían tenido en el techo durante los descansos habían sido increíblemente animadas cada vez.

Y aunque algunos podrían llamarlos muy entusiastas, incluso cuando sus planes se arruinaban en algún punto y estaban atrasados, sentían que encontrarían la forma de solucionarlo si se apoyaban entre todos.

Todos se quedaban despiertos mientras los últimos días de preparación se agotaban, y el espíritu de todos estaba increíblemente alto.

Los retos los hacían felices, y su carga de trabajo se convertía en energía infinita.

Era por eso que quería hacer más cosas con esas personas, para crear sin descansar.

Porque habían experimentado la felicidad tan intensamente que no querían dejar de sentirla jamás.

Esos eran recuerdos que no eran solo de Sorata, sino de todos y cada uno de ellos. Esos recuerdos estaban grabados fuertemente en el corazón de cada uno de ellos, lo cual hacía a Sorata muy feliz.

Experimentar los mismos sentimientos así como las emociones, era suficiente para hacerlo feliz.

-“En el invierno, hubo momentos en los que tuvimos choques entre nosotros, lo que ocasionó que las cosas se pusieran un poco incómodas. No era como si nunca discutiéramos o peleáramos, tuvimos momentos en los que no estábamos contentos o hacíamos que alguien más no estuviera contento. También tuvimos momentos en los que las cosas no salían como queríamos, lo que lagunas veces nos hacía querer huir o simplemente ignorar todo”.

Si, estaba en lo correcto. Junto con esos días felices tenían días dolorosos, unos tan dolorosos como los otros felices. Algunas veces él mismo se odiaba debido a su insignificancia, mientras que otras veces pensaba que su existencia era trágica al no tener nada por qué esforzarse.

Y otras veces incluso se preguntaba si podría lograr su objetivo o si caería en una espiral de inquietud… Todas esas cosas rondaban su cabeza frecuentemente.

Pero en esos momentos, Jin siempre podía tener una plática indiferente con Sorata donde algunas veces podía ser solemne. Otras veces podía darle severos pero útiles consejos, e incluso le había dicho que había pensado que era alguien inútil.

Misaki, por otra parte, podía enviar al desalentado Sorata a andar y andar en círculos, compartiendo su energía con él.

-“Como sea, después de esos días no tan felices. Este día finalmente ha llegado. No todos los días son días soleados, y personalmente creo que es gracias a los días lluviosos que las pequeñas semillas de las emociones pueden echar raíces y florecer para crear nuevas relaciones. Nos herimos porque no hemos madurado, y así también podemos perdonarnos. Así que todo lo que he vivido en esta escuela… en Sakurasou, son todas experiencias indispensables e irremplazables”.

Incluso aunque Misaki seguía hablando de Sakurasou, todos habían dejado de estremecerse.

El gimnasio entero estaba sumergido en una atmosfera en la que todos querían escuchar el resto del discurso de Misaki, ni siquiera los profesores eran la excepción.

El pecho de Sorata se sentía caliente, sus párpados se sentían calientes, incluso su corazón comenzaba a calentarse.

Sorata ya estaba completamente cubierto por este sentimiento que retumbaba por todo su cuerpo.

No necesitaba esconderlo, llorar no era algo por lo que estar avergonzado, ni siquiera le importaba que todos sus honestos sentimientos fueran puestos al descubierto y todos los vieran.

Así que, lo escucharía todo.

Lo escucharía sin perderse ni lo más mínimo, lo aceptaría y lo grabaría en su cuerpo y su alma…

El último mensaje de Misaki.

-“Al celebrar hoy nuestra graduación, un solo sentimiento llena mi corazón. Quiero dar las más sinceras gracias a todo lo que encontré aquí. Quiero agradecer a todos los estudiantes de Suiko, a todos los profesores que han mantenido a Suiko todo este tiempo, a todos los que han estado aquí… Todo lo que me contaron… Permítanme agradecerles”.

Fuera cada oración que intercambiaron, o cada minuto que pasaron juntos, era imposible para él recordarlo todo, definitivamente había muchas cosas que olvidaba. Talvez olvidó casi todo para el día siguiente, aquellas cosas completamente sin importancia.

Porque, estaban juntos todos los días.

-“Finalmente, a los mejores amigos que encontré en Sakurasou, quiero dedicarles estas palabras”.

Fue entonces que una lluvia de recuerdos descendió por el rostro de Sorata, cayendo bellamente hasta el piso.

Así que no necesito palabras de bendiciones. Ya las he recibido de todos en Sakurasou, muchas, muchas bendiciones, tantas que no podría cargarlas con mis brazos! Y hoy, tomaré todas esas bendiciones y me graduaré de Suiko!”.

En este punto, incluso Misaki tuvo que contener su llanto. Los sonidos de sus sollozos resonaban por todo el gimnasio a través del micrófono.

Siguiendo a éstos diez segundos de completo silencio.

‘Se acabó’ pensó Sorata, pero al mismo tiempo Misaki levantó la cabeza y habló con dificultad.

-“Ahora, Sakurasou se enfrenta la amenaza de ser demolido”.

Habló como si no le quedaran más fuerzas.

Por favor no destruyan mi… nuestro preciado Sakurasou! Por favor, todos les pido su apoyo!”.

Misaki bajó lentamente su cabeza, con su rostro lleno de lágrimas.

Sorata buscó a Jin. Al ser alto, era fácil ubicarlo incluso en una multitud. Sus ojos rápidamente se posaron sobre Jin quien también estaba inspeccionando sus alrededores.

Estaba sonriendo, sus ojos estaban sonriendo. Había estado sonriendo de principio a fin. Y en ese momento Sorata comprendió. Ese discurso había sido preparado por esos dos, juntos…

Sorata no pudo sentir nada más que respeto por ellos. Nada menos de lo que se esperaría de Jin Misaki, los más preciados senpais de Sorata.

Habían salvado todo en tan poco tiempo.

El remordimiento que Sorata había sentido el último día de la colecta de firmas por no ser capaz de hacer nada… o el dolor que todos sintieron porque no había dado frutos… o incluso las heridas que la misma Nanami se empeoró por tratar de aguantar… e incluso los sentimientos de Mashiro que la empujaron a una esquina por creer que la demolición de Sakurasou era su culpa…

Por no mencionar la renuencia de Sorata para aceptar lo que había pasado a pesar de haber aceptado asistir a la ceremonia, todas esas cosas habían alcanzado la redención.

Habían usado orgullosamente métodos no convencionales para salvar lo que era importante. Habían sido perdonados, habían sido vistos como si no hubieran hecho nada malo, habían recibido confirmación de que todos esos días que habían desperdiciado no eran inútiles después de todo…

Al final, este motivo había envuelto amablemente a Sorata y los otros en un modo típico de Sakurasou.

Quien debía estar realmente agradecido, era Sorata.

Era gracias a que Jin y Misaki estaban ahí que él era capaz de tener una vida escolar tan increíble. Podía haber sido turbulenta y caótica, pero era gracias a eso que podía experimentar todas clase de sentimientos.

Era exactamente porque había sido arrastrado a tantas aventuras problemáticas que podía reír satisfecho, suspirar  de un satisfecho, llorar satisfecho, y aun así afirmaba orgullosamente que había experimentado días más felices que cualquier otra persona, donde cada día lo hacía querer alardear de ellos con todo el mundo.

Al mismo tiempo, era capaz de luchar hacía su meta.

-“Por favor, bríndennos su fuerza”.

Hasta el final, Jin y Misaki se rehusaban a rendirse, y seguían protegiendo a Sakurasou. Así como estaban protegiendo también a Sorata y sus otros kouhais en este momento.

Era maravilloso. Haber sido capaz de pasar la preparatoria con senpais así de increíbles, la única manera que se le ocurria a Sorata para describirlo, era ‘maravilloso’.

-“Suficiente, es suficiente!”.

Fue entonces que el director interrumpió el discurso, su rostro con un virulento tono rojo.

-“No sea tan obstinada, regresa a tu asiento”.

-“Esto no es ser obstinado”.

La persona que llegó inmediatamente a apoyarla no era otra más que Jin, quien ya estaba de pie junto a ella.

-“Estoy seguro de que conoce su nombre, director”.

El tono de Jin era firme y sereno.

-“Por supuesto”.

-“No solo usted, seguramente toda la escuela sabe quién es”.

Jin hablaba casi como si se estuviera dirigiendo a sí mismo.

-“Entonces?”.

-“Si es así, estoy seguro que sabe de qué le voy a hablar, director”.

Jin lo provocaba, siendo un actor realmente talentoso.

-“Este discurso normalmente habría sido dado por un representante, el estudiante con las notas más altas de su grado”.

La expresión del director cambió notablemente.

-“Si recuerdo bien, la razón por la que el año pasado el presidente del consejo estudiantil dio el discurso, es que el representante rechazó la oportunidad, o puede haber sido que dicho presidente era el representante”.

-“Incluso si eso es verdad, nadie les dio permiso de dar este discurso”.

-“Pero, no hemos entregado nuestro discurso para revisión? Esta mañana el ex presidente del consejo, Tatebayashi Souichiro debió habérselo mostrado, cierto?”.

-“Qué!?”.

El director miró al decano para confirmar esto.

“Considerando lo importante que es el discurso en un evento como este, estoy seguro que no pudiste no revisarlo por ser algo tan molesto, cierto?”.

El decano apartó la mirada avergonzado.

-“C-como sea, a quien le importan sus razones, exactamente qué piensan  ustedes dos que es esta ceremonia?”.

-“Una etapa importante para nosotros los estudiantes graduados, cierto?”.

Con la respuesta intencionalmente provocativa de Jin, el director finalmente llegó al límite de su paciencia, y dio una señal a los profesores junto a él.

Los profesores inmediatamente se lanzaron para tratar de detener a Jin y a Misaki; pero antes de que pudieran poner sus manos sobre Misaki, Jin se puo en su camino para evitarlo.

Jin fue sujetado de inmediato.

Misaki usó el tiempo que Jin le había conseguido y corría rápidamente por el gimnasio, con los demás profesores persiguiéndola.

Con las cosas así, Misaki también sería atrapada.

Justo cuando Sorata pensaba en esto, su cuerpo comenzó a moverse, y secó sus lágrimas con las mangas de su uniforme sin importarle que se ensuciaran. Se las arregló para salir de las filas de alumnos, y saltó a la alfombra que iba desde el centro del gimnasio.

Entonces gritó tan fuerte como pudo, canalizando su voz a través de su diafragma.

-“los que deberían estar agradecidos, somos nosotros!!”.

En ese instante, sintió como si el tiempo se hubiera detenido. Los estudiantes graduados, los cursantes, el personal de la escuela, los padres, los invitados de honor… la atención de todos los presentes estaba ahora sobre Sorata. Pero, a quién le importaba?.

Sorata sabía que a él no.

-“Fue gracias a que nuestros senpais nos aceptaron tan cálidamente a los estudiantes que no podían encajar en los dormitorios regulares, que somos capaces de estar parados donde estamos ahora!”.

-“Silencio, Kanda”.

Un profesor se acercó por detrás para detenerlo.

-“CÓMO PODRÍA HACER ESO?!”.

Sorata gritó. El profesor fue visiblemente atrapado con la guardia baja, pero a pesar de esto, otro profesor llegó por enfrente para ayudar, y fue rápidamente dominado por la fuerza de ambos.

Como fuera, Sorata no planeaba callarse así, sin más.

Su cuerpo actuaba por puro instinto.

-“Nosotros que fuimos expulsados de los dormitorios regulares… nosotros que estuvimos tan nerviosos por no saber lo que nos deparaba el futuro, fueron nuestros senpais quienes nos recibieron en Sakurasou, un lugar al que podemos llamar hogar!”.

Incluso si su voz se ponía ronca, definitivamente debía expresar estos sentimientos suyos.

-“Ahí no tuvimos que enfrentar el hecho de no encajar con los demás! No estábamos solos! Reímos juntos, lloramos juntos… a pesar de ser diferentes a los demás estudiantes, fue gracias a nuestros senpais que fuimos capaces de  experimentar los mejores años de nuestras vidas!”.

A pesar de que su voz estaba lejos de ser fuerte, la determinación que llevaba le permitía esparcirse por todo el gimnasio.

-“No nos quiten nuestro Sakurasou!”.

Parecía que incluso los profesores temían poner una mano sobre Mashiro, porque si resultaba lastimada, serían ellos los que estarían en problemas.

De nuevo, el gimnasio quedó en silencio.

Alguien aprovechó esta oportunidad para hablar.

-“Tú lo dijiste, Kanda!”.

Una voz cortó el silencio. Una voz que él conocía.

-“Estoy seguro que Sakurasou no será derrotado solo así!”.

Era la voz de Miyahara Daichi.

-“Nanami, sigue luchando!”.

Las voces de Yayoi y Mayu le siguieron.

-“Shiina-san, ve!”.

Esta vez todo el grupo de arte de segundo año se dejó escuchar, con Shiho liderando.

Uno de los profesores los regañó diciendo que guardaran silencio.

Como sea, esto solo consiguió el efecto contrario.

-“Vamos Sakurasou!”.

-“Sakurasou, bien hecho!”.

-“Po favor no se rindan!”.

-“Ese es el verdadero Sakurasou!”.

Voces comenzaron a sonar una después de otra. Voces que provenían de los estudiantes graduados, de los cursantes, de los de primero y segundo por igual.

Sorata inspeccionó su alrededor aun estando sujetado. A ambos costados había rostros conocidos. Todos ellos los había conocido solo en las últimas dos semanas.

Sorata y los otros no habían logrado conseguir las firmas de los dos tercios de estudiante, pero habían conseguido alrededor de cuatrocientas… y ahora esas cuatrocientas les estaban dando la fuerza para seguir.

Todos comenzaron a aplaudir, dando ánimos a Sakurasou.

Las actividades que habían llevado a cabo en las últimas 2 semanas no habían sido en vano, y los sentimientos que Sorata y los otros habían intentado transmitir habían sido transmitidos exitosamente, siendo esto su esperanza de seguir viviendo en Sakurasou.

Sorata comenzó a llorar lágrimas con un significado diferente. Eran lágrimas cálidas, cálidas como el corazón humano.

No tenía nada que temer.

-“Termina lo que tienes que decir Sorata!”.

Las palabras de Daichi parecieron darle un empujón a Sorata, y se las arregló para levantarse, sobreponiéndose a la fuerza de los profesores que lo sujetaban.

Llenó de oxígeno sus pulmones, y gritó de nuevo. Esta vez tan fuerte, que pareció que estaba haciendo una declaración.

-“Queremos seguir con nuestros senpais! Queremos seguir haciendo cosas estúpidas juntos! Tenemos muchas, muchas cosas que aún no hemos hecho!”.

Los ánimos se detuvieron.

-“Kouhai-kun!”.

Misaki saltó al escenario y corrió hacia él.

-“No podemos pagarles todo lo que han hecho por nosotros! Siempre hemos estado a su cuidado, pero no tenemos nada para darles a cambio! Por favor no nos agradezcas! La verdad es que no quiero que se gradúen! Quiero estar con ustedes todo el tiempo que me queda aquí!”.

No le importaba si se veía ridículo, él quería expresar todos los sentimientos que estaban dentro de él, y no le importaba como lo haría.

Misaki corrió hasta él, y se detuvo justo frente a sus ojos. Había sido atrapada por el profesor de educación física.

-“No te preocupes”.

A pesar de que estaba siendo sometida, su voz seguía siendo suave.

-“Porque ustedes aún tienen un año entero de preparatoria”.

Entonces sonrió jovialmente.

-“Pero ustedes ya no estarán con nosotros!”.

La cara de Sorata estaba cubierta de lágrimas y mocos.

-“Es por eso que tendrán que pasar esos grandes momentos con sus kouhais al mismo tiempo que no olvidarán lo que pasaron con nosotros, definitivamente, el mejor año!”.

Todos los presentes contuvieron el aliento y miraron a los residentes de Sakurasou.

-“La cosas que no fuimos capaces de hacer, las cosas que no tuvimos la oportunidad de hacer, asegúrense de hacerlas con sus kouhais!”.

-“Senpai…”.

-“Kamiigusa-senpai”.

-“Misaki”.

Nanami y Mashiro estaban llorando también.

-“Es por eso que no pueden estar llorando!”.

Misaki los señaló y dijo:

-“Los estaré animando, kouhais míos! Los apoyaré a todos ustedes! Estaré siempre animando a Sakurasou!”.

Si Misaki lo decía, iba en serio.

-“Por qué no están diciendo nada?”.

Misaki preguntó mientras era llevada por el profesor.

-“Si…”.

Finalmente se las arreglaron para contestar, aunque con cierta dificultad.

-“Pónganle más espíritu!”.

Sorata miró a Nanami y a Mashiro. Los tres asintieron y entonces contestaron apasionadamente desde lo más profundo de sus corazones.

-“SI!”.

Y entonces Sorata fue atrapado de nuevo contra el piso.

-“Ah!”.

Sus pulmones recibieron el impacto, ocasionando que emitiera un sonido extraño. Aunque Misaki también estaba luchando, estaba contra cinco profesores, así que no escaparía pronto.

El escándalo en el gimnasio finalmente había sido detenido, y gradualmente todo se calmó.

Como fuera, la tensión que había estado presente al inicio de la ceremonia se había ido.

La atmosfera ahora era de decepción. Nadie decía una sola palabra. Era imposible que las cosas volvieran a la normalidad.

-En serio ahora…”.

En esta incomoda atmosfera alguien habló.

Escuchó sonidos de pasos acercándose; Sorata se las arregló para voltearse mientras era sometido y vio a Ryuunosuke caminando sobre la alfombra con una expresión de completo fastidio en su rostro.

-“Este mundo realmente está lleno de idiotas, no importa a donde vayas”.

-“Akasaka”.

-“Qué fue eso?”.

El profesor de educación física inmediatamente intentó sujetarlo.

-Es exactamente por estas cosas que sigo diciendo que no vale la pena asistir a sus clases”.

Ryuunosuke permanecía completamente firme y dijo eso francamente con su usual modo de hablar.

-“Aún no lo entiende? Aprenda a leer la atmosfera, todos aquí están ahora de nuestro lado”.

El profesor se detuvo y observó su alrededor. Justo como Ryuunosuke había dicho, algunos de los invitados de honor y padres de familia miraban de un modo severo a los profesores por haber usado la fuerza para manejar la situación.

El profesor tragó saliva y comenzó a respirar pesadamente.

-“Estoy seguro de que ustedes profesores deberían admitirlo ya?”.

La persona que dijo esto fie alguien que nadie imaginaba que diría algo, y caminó desde la multitud de alumnos.

No era nadie más que el ex presidente del consejo estudiantil, Tatebayashi Souichiro.

-“Escuché que el propósito original de Sakurasou era ser un dormitorio en el que los estudiantes de arte pudieran explotar sus talentos al máximo sin ser limitados por las normas sociales”.

Su voz era firme, y como si estuviera leyendo de un libro.

-“Dejando de lado este incidente por ahora, no han encajado en el criterio de dicho propósito original los actuales residentes de Sakurasou?”.

Podrían haber sido apartados de la sociedad, pero por otro lado, había gente como Mashiro y Misaki viviendo ahí, quienes tenían talentos incomparables.

Sorata debatió brevemente con sí mismo sobre si debía sentirse contento o no; ya que esta descripción los hacía parecer unos fenómenos.

-“No estoy diciendo que esté bien que hayan roto las reglas, para ser honesto creo que son estudiantes muy problemáticos. Pero, después de pasar tres años en Suiko, en algún punto de lo más profundo de mi corazón, encuentro una parte de mí realmente celoso de ellos; gente que se rehúsa a ir con la corriente, que son leales a sus opiniones y son realmente unidos unos con otros. Y me temo que no soy el único que se siente así”.

Los estudiantes que estaban de acuerdo con lo que Souichiro había dicho inclinaron sus cabezas ligeramente, dejando  de la do la vanidad que había en sus corazones.

Jin observaba la situación con completa satisfacción aún mientras seguía inmovilizado.

-“En la sociedad actual, si haces las cosas de una forma diferente al resto, definitivamente vas a chocar con otros,  y te será difícil encajar, ésa es la triste verdad. Así que, naturalmente aprendemos a titubear, malinterpretamos lo que significa cooperar, y lentamente aprendemos a leer las actitudes y las acciones. Como sea, creo que a veces tomamos esto como una excusa para perdonarnos, al no mirar las posibilidades que tenemos, nos escondemos en nuestros caparazones antes de siquiera empezar a hacer algo, y lo único que hacemos es mejorar en  encontrar excusas para no empezar, así como excusas para aflojar el paso. Las cosas que deberíamos buscar son razones para comenzar y para seguir luchando”.

Todos escuchaban atentamente las palabras de Souichiro.

-“Es por esto que si yo pudiera, me gustaría decirle a mi yo del pasado, quien se esconde perpetuamente en su caparazón de cobardía, que enfrente orgullosamente su graduación… y que deje de dudar”.

Souichiro exhaló lentamente.

-“La personas que me enseñaron esto no fueron mis profesores sino los residentes de Sakurasou. Mi único arrepentimiento de estos tres años de preparatoria es no haber experimentado días como los que experimentaron ellos”.

Cuando dejó de hablar, el gimnasio cayó en silencio por enésima vez.

Después de 10 segundos, el maestro de ceremonias de este año, Chihiro, tomó el micrófono y dijo:

-“Director, podemos usar esta oportunidad para aprobar una petición?”.

-“De qué hablas?”.

-“El consejo estudiantil está completo justo ahora, así  que podemos dejar que se vote por remover la solicitud de demoler Sakurasou”.

El decano susurró algo al director.

El director pareció considerar algo brevemente, entonces asintió. Debe haber decidido que era la única manera de resolver la situación sin producir más problemas.

-“Entonces te dejo el resto”.

Chihiro le pasó el micrófono a Jin quien había sido liberado, Jin le pasó el micrófono a Souichiro sin titubear.

-“Por qué yo?”.

Souichiro le reclamó a Jin en voz baja.

A pesar de eso, él sabía que no  había nadie alrededor para hacerlo, así  que sostuvo el micrófono cerca de su boca.

-“Entonces, quienes estén de acuerdo en que la orden de demolición sea revocada, por favor levanten la mano”.

-“Eso no es interesante en absoluto!”.

Fue entonces que Misaki lo interrumpió.

-“Bien, entonces tienes otra idea?”.

Misaki ignoró por completo al disgustado Souichiro y corrió al escenario, entonces tomó el broche de flor de cerezo de su pecho y lo levantó sobre su cabeza.

Aunque no dijo nada, todos entendieron.

Sorata tomó su propio broche que se le había caído con el alboroto de antes y volteó para ver a Nanami y Ryuunosuke parados detrás de él, ambos sosteniendo su propio broche.

Todos pensaban lo mismo.

-“Bien, aquellos a favor”.

La voz de Souichiro fue ahogada antes de que pudiera terminar.

Un instante después el gimnasio se vio inundado de una incontrolable excitación.

Este año, los cerezos comenzaron a florecer tempano.

Parte 4

Ligeras nubes flotaban cómodamente en el claro cielo.

-“El cielo está muy azul hoy”.

Dijo Jin alegremente.

-“Si”.

La respuesta de Sorata totalmente apagada.

-“Que pasa kouhai-kun? Estás todo desanimado”.

-“Por supuesto que estoy desanimado!. Porqué estamos siendo forzados a estar parados afuera el día de la maldita ceremonia?”.

Era una situación nunca antes vista.

Después de lo que pasó. Hubo un descanso de aproximadamente diez minutos, después de lo cual, la ceremonia se resumió desde el discurso de agradecimiento.

A Sorata y los demás que causaron el alboroto -los residentes de Sakurasou- se les prohibió seguir en la ceremonia y fueron castigados a estar parados fuera del gimnasio.

-“Es mejor que estar confinado en un espacio reducido en contra de tu voluntad”.

Ryuunosuke estaba con su celular, trabajando en algún proyecto.

-“Es increíble que puedas ver las cosas de esa manera”.

El discurso de agradecimiento de Souichiro podía ser escuchado desde afuera.

-“Después de todo lo que ha pasado estoy seguro de que el presidente también está pasando un momento difícil”.

Jin claramente estaba disfrutando el momento.

-“Realmente hace que la gente se preocupe por él”.

Por otro lado, era innegable que Souichiro también había ayudado, ya que de otro modo, Misaki no hubiera tenido oportunidad de hablar.

-“Jin-senpai”.

-“Hmm?”.

-“Desde cuándo comenzaron a prepararlo?”.

-“De qué hablas? Preparar qué?”.

-“El discurso, por supuesto. Sabes muy bien de qué hablo, así que no hagas preguntas inútiles”.

Mashiro y Nanami esperaban la respuesta de Jin con suma curiosidad.

-“Um, más o menos desde el inicio. Obviamente el mejor escenario hubiera sido que hubiéramos tenido éxito en conseguir las firmas. Pero necesitábamos un plan re respaldo en caso de no conseguirlo. Estaba un poco preocupado ya que había una posibilidad de que fallaran, pero por suerte todo salió bien”.

-“Por qué no nos lo dijeron?”.

-“Mi opinión, exactamente”.

Nanami se quejó.

-“Si les hubiera dicho, Aoyama-san se habría opuesto, cierto?”.

-“Por supuesto que lo habría hecho. Pero aun así estoy segura de que lo habrían hecho de todos modos.

Era verdad.

Si hubieran escuchado desde el inicio, no habrían hecho nada, no abrían empezado esto en primer lugar.

-“No nos juzguen así, por lo menos déjennos hacer algo que esté a la altura de nuestro estatus de senpai antes de que nos vayamos”.

El tono de Jin era poco serio, lo que los hizo pensar sobre la verdadera extensión de sus palabras.

-“Como sea, fue una estrategia realmente interesante”.

Ryuunosuke seguía agachado mirando la pantalla e su celular.

-“Se las arreglaron para primero ganarse la simpatía de los estudiantes,  entonces dejaron que todos vieran a los profesores encargarse de nosotros de un modo inapropiado, mientras que también crearon un ultimátum donde tenían que revocar la solicitud de demoler Sakurasou.  Bajo esas circunstancias, incluso los estudiantes que no habían firmado apoyarían unestra causa”.

-“Cuando lo analizas así, suena como un esquema Ponzi masivo con un poco de lavado de cerebro”.

-“Creo que no te equivocas en absoluto.”

La expresión de Nanami se volvió dura.

-“Aunque todos tengamos opiniones diferentes, en una ocasión como la ceremonia de graduación todos estarían sentimentales de todos modos, cierto? Cuando pienso en que tomamos ventaja de eso, yo…”.

Eso era verdad. El pecho de Sorata se sentía oprimido por la culpa.

-“Jin-senpai, no me digas que también usaste eso a tu favor”.

-“No me tomes como alguna especie de mente malvada. Es solo que, imaginé que para vencer a la razón, debíamos apoyarnos en las emociones, los humanos son criaturas emocionales después de todo”.

-“Tenemos nuestro final feliz después de todo, así que está bien, no? Nanamin!”.

-“Tu preciado final feliz está haciendo que estemos parados fuera del gimnasio el día de la graduación misma…”.

Nanami se veía como si no pudiera seguir viviendo consigo misma.

-“Pero, esto es genial”.

Mashiro murmuró.

-“Es genial. Podemos estar juntos después de esto”.

-“Mm, ese es el espíritu”.

Porque Sakurasou estaba a salvo, con la orden de demolición retirada. Podrían estar juntos el año próximo.

-“Sakurasou vivirá por siempre”.

Misaki levantó su puño, después de lo cual Sorata repitió ‘Por siempre!’, y entonces la puerta del gimnasio se abrió.

-“Podrían todos guardar silencio!”.

Una fuerte voz sonó desde dentro.

-“Sorata hizo que nos gritaran”.

-“Kanda-san, baja un poco la voz”.

-“Por qué no le dicen nada a Misaki-senpai? No es eso extraño?”.

Todos comenzaron a reír. Su espontanea risa les pareció graciosa por alguna razón, por lo que comenzaron a reír aún más fuerte.

-“Pero es imposible que nos mantengamos callados”.

Jin sonrió malévolamente.

-“Es verdad”.

Sorata solo podía estar de acuerdo.

-“Quienes creen que somos nosotros 6? Que no olviden que somos los residentes del nido de estudiantes problemáticos, Sakurasou”.

Justo en ese momento, la puerta se abrió de nuevo.

Sorata pensó que serían regañados de nuevo pero entonces salió Chihiro, uniéndose silenciosamente a Sorata y los otros.

-“Sensei, Qué pasa?”.

-“El director me dijo que me quedara afuera también”.

-“Mis condolencias”.

-Eres demasiado. Supongo que de ahora en adelante tendré que desahogarme molestando a Kanda hasta estar satisfecha”.

-“Esto es exactamente por lo que está siendo castigada!”.

En ese momento notaron cuatro figuras acercándose lentamente. Y al ver de quienes de trataban, todos dejaron salir un grito de sorpresa.

-“Huh, qué pasa?”.

Era gente que no se suponía que estuviera ahí en absoluto.

-“Chihiro-san nos dijo que viniéramos, mencionó algo sobre necesitar de nuestra ayuda para detener la demolición de Sakurasou”.

Quien contestó fue Kazuki quien lideraba el grupo. Los otros tres parecían ser más o menos de la misma edad. No, probablemente tenían la misma edad, ya que Sorata recordaba haberlos visto en el artículo de alguna revista. Eran los otros miembros del equipo de Kazuki, quienes habían producido un juego y habían pasado el primer ‘Hagamos un juego!’ con él.

-“Como sea, parece que nuestra ayuda ya no es necesaria”.

En contraste con sus casi cínicas palabras, la expresión de Kazuki parecía de anormal gozo, como si estuviera feliz de que al final no lo necesitaran.

-“Fujisawa, nos iremos primero”.

El chico que estaba detrás de los demás y que parecía un poco antisocial comenzó a guiar a los otros dos hacía la entrada de la escuela.

-“Deberías irte también”.

-“Después de llamarme y todo, no es eso un poco frío de tu parte?”.

En efecto era algo frío, era solo una parte de la personalidad de Chihiro.

-Y yo que pensaba que podría hacer que Chihiro-san me debiera una y así podría hacer que saliera conmigo algún día”.

Misaki, Jin y Nanami reaccionaron a esta declaración. Incluso Mashiro abrió sus ojos con interés.

-“Eres tan inútil como siempre. Incluso si no tienes una buena razón, mientras tenga bebidas gratis, tienes un si”.

Chihiro exclamó, mirando hacia otro lado.

-“Bueno, entonces me aseguraré de llamarte una vez que pase al banco por algunos fondos”.

Kazuki sonreía en modo burlón mientras se iba.

Sorata y los demás voltearon a ver a Chihiro, Chihiro pretendiendo no notarlo.

-“Parece que incluso la primavera de Chihiro llegó”.

A pesar de ser molestada por Jin, Chihiro no dijo nada.

La ceremonia parecía avanzar con calma, y la entrega de souvenirs estaba por terminar también.

Después de un rato se comenzaron a escuchar los sonidos de un acompañamiento orquestal.

Era el momento de cantar la canción de graduación.

Sorata miró dentro del gimnasio a través de un pequeño espacio en la puerta, solo para ver a Saori concentrada en tocar una melodía con su violín.

Cada año, la canción de graduación era elegida por medio de una votación entre los estudiantes de tercero. Este año, era una canción pop que había sido declarada el tema oficial de las olimpiadas por el NHK[4].

Una vez terminada la apertura, comenzó la enérgica sección vocal.

Era muy pobre para ser considerada una interpretación coral, con una entonación terrible; pero estaba llena de los sentimientos de todos los estudiantes, y tenía un poder asombroso.

La empática letra de la canción atravesó el pecho de Sorata. La canción le hizo recordar a su yo del pasado, lo que le hizo sentirse casi sofocado. Llegaron a él recuerdos… recuerdos de los duros caminos que había recorrido.

La primera en comenzar a cantar fue Misaki. Miraba al cielo y dejaba salir su voz alegremente, entonces, después de una estrofa, Jin acompasó su voz con la de ella.

Sorata, Mashiro y Nanami se dieron un rápido vistazo antes de comenzar a cantar también.

Ryuunosuke sonrió perplejo, pero seguía el ritmo de la canción con su pie.

Hoy, Misaki y Jin se gradúan.

Al brotar este pensamiento en la mente de Sorata, sintió nuevamente lágrimas saliendo de sus ojos, decidió no contenerlas y en lugar de eso, comenzó a cantar tan fuerte como pudo, como si pudiera expresar algo, cualquier cosa, cantando.

Y ese algo tal vez era el futuro que tenía por delante. Hoy no era el final, sino un nuevo comienzo.

Parte 5

La ceremonia terminó con una nota alta, aunque una hora después de lo esperado.

Cuando terminó, Sorata, Mashiro, Nanami, Ryuunosuke, Misaki y Jin fueron llevados a la oficina del director, donde recibieron un sermón de dos horas. Aproximadamente a la mitad, Chihiro también fue llevada para recibir el mismo castigo.

A pesar de que se suponía que escuchara las palabras del director, Sorata no podía hacer nada más que notar que repetía mucho la frase: ‘Todos ustedes son realmente demasiado…’. Así que comenzó a contar las veces que lo decía, así que terminó por no prestar atención en absoluto.

-“Será mejor que sean más cuidadosos después de esto, aunque tratándose de eso, ustedes ya se graduaron, huh”.

El director terminó la sesión de una forma incómoda.

Antes de salir de la oficina, Mashiro fue con el director para decirle personalmente que había ido a Japón porque quería convertirse en mangaka. Aunque el director tenía una expresión de incredulidad en su rostro, tomando en cuenta lo que había pasado en la ceremonia, seguramente no quería seguir con el tema.

Después de  todo lo que habían hecho, debería haber sido capaz de darse cuenta de que Mashiro hablaba completamente en serio.

El director le dijo a Mashiro que respetaba su decisión, y que le explicaría el asunto al comité.

Para cuando Sorata y los demás salieron de la oficina ya eran las dos de la tarde.

-“Ah, estoy agotada, hoy no han sido más que problemas”.

Jin caminó lentamente hacía la puerta mientras se estiraba.

-“Y de quién es la culpa…”.

Su grupo de seis estudiantes y un profesor continuó avanzando. Jin y Misaki sostenían el tubo que contenía sus respectivos certificados de graduación y Misaki lo hacía girar como un bastón.

-“Nunca habría imaginado que sería regañado en una ocasión como esta”.

Sorata suspiró.

Para Jin y Misaki, era su último día aquí.

Atravesaron la puerta principal y se detuvieron instintivamente, volteando hacía los edificios escolares.

-“Se supone que diga algo como ‘Gracias por estos tres años’?”.

A pesar de que Jin dijo esto medio en broma, había cierto rastro de soledad en sus ojos.

-“Gracias por todo”.

Misaki dijo justo después; por otra parte, ella estaba sumamente contenta.

Nadie dijo nada, pero comenzaron a caminar de nuevo.

Sorata y Jin caminaban la final del grupo con Ryuunosuke frente a ellos, más adelante iba Chihiro, mientras que Miskai iba el frente con Mashiro y Nanami a sus costados.

-“Nanami es una llorona”.

-“No estoy llorando”.

No, eso no engañaba a nadie.

-“Eso no sonó para nada convincente”.

Sorata declaró en voz baja, por lo que Nanami volteó y lo miró severamente.

-“Estás llorando”.

Aunque pudo haber dejado el asunto por la paz, Mashiro optó por poner sal en la herida.

-“Dije que no estoy llorando!”.

-“Entonces qué es esa cosa que sale de tus ojos?”.

Era el turno de Chihiro de atacar.

-“Eso…”.

Nanami no tenía nada para defenderse.

-“Entonces debe ser saliva”.

Dijo Mashiro.

-“Si!”.

Nanami comenzó a reprobarse de una manea peculiar.

-“Qué mujer tan sucia”.

Ryuunosuke murmuró para sí.

-“Es todo culpa de Kamiigusa-senpai…fue un plan despreciable…”.

Nanami comenzó a quejarse. Probablemente se estaba refiriendo al discurso.

-“Consuélala de una vez, Kanda”.

Jin empujó a Sorata, por lo que se tuvo que adelantar un poco.

-“Kouhai-kun, Chócalas!”.

A pesar de que no tenía idea de qué estaba pasando, después de Chocarlas con Misaki, cambiaron de lugar. Por lo que Sorata terminó entre Nanami y Mashiro, mientras que Misaki se replegó hasta donde iba Jin y se sujetó de su brazo.

Tener buenas relaciones es algo realmente bueno.

-“En serio no estaba llorando”.

Nanami lo miró con unos ojos rojos.

-“Lo sé”.

-“En serio?”.

-“En serio”.

-“Es un alivio…”.

Puso sus labios como el pico de un pato.

Justo cuando pasaban por un parque de juegos Misaki se puso a jugar piedra-papel-tijeras con los demás. Antes de que Sorata se diera cuenta, incluso Ryuunosuke y Chihiro habían entrado al juego; el perdedor cargaría las cosas de todos.

Sonreían al ganar, sonreían al perder. Y cuando perdió Mashiro, Sorata se vio obligado a ser un cargador temporal.

Cuando se aburrieron de eso comenzaron a jugar a las escondidas y cuando se aburrieron de eso, simplemente comenzaron a jugar otra cosa, y viajaron a casa de esta forma. Era como si cada cosa que hicieran fuera increíblemente divertida,  y sus risas no pararon ni una vez en todo el camino.

Y así, un viaje que normalmente le habría tomado diez minutos, hoy había durado una hora.

Cuando llegaran a Sakurasou, el día habría terminado, talvez era por eso que todos ellos habían pensado en tomar tanto tiempo para regresar.

A pesar de esto, continuaban acercándose a Sakurasou, subieron por la pequeña pendiente y llegaron al familiar y viejo edificio de dos pisos.

Se detuvieron frente a la entrada sin decir nada.

-“Sorata”.

Fue Mashiro quien rompió el silencio.

-“Qué pasa?”.

-“La foto”.

-“Ah”.

Sorata supo a qué se refería en el instante en que abrió su boca. Recordó que le había dicho a Mashiro que antes que Jin y Misaki se graduaran, se tomarían una foto todos juntos, frente a Sakurasou.

-“Sabía que algo como esto podía pasar así que traje mi cámara digital conmigo”.

Misaki sacó una cámara plateada de su bolsa.

Nadie dijo nada.

Misaki le dio la cámara a Sorata y entró corriendo al edificio.

-“Senpai, no vamos a tomar la foto?”.

Misaki lo ignoró, todos estaban confundidos; Rápidamente regresó cargando siete gatos.

Parecía que también quería a loa gatos en la foto.

-“Bien! Luces, cámara, acción kouhai-kun!”.

Enérgica como siempre.

Sorata usó la puerta de entrada como trípode, asegurándose de que todos salieran en la toma. Entonces activó el temporizador.

-“Rápido kouhai-kun!”.

-“Ya sé”.

-“Kouhai-kun, aquí! Aquí!”.

Corrió al lugar justo en medio que Misaki reservó para él. Y en el instante en el que se inclinaba hacía adelante para no tapar a nadie…

-“Cawabunga!!”.

Con un poderoso rugido, Misaki se lanzó a la espalda de Sorata.

-“Espera, Kamiigusa-senpai!”.

-“Misaki, eso fue muy bajo”.

Mashiro y Nanami, quienes estaban a ambos lados de Sorata, protestaron antes de que él pudiera hacerlo.

-“Qué están haciendo esta vez…”.

Sorata fue incapaz de terminar su oración, Misaki, quien estaba sobre él, hacía una pose de victoria a la cámara mientras gritaba: ‘Yeey!’; pero debido a que tenía un gato posado en la cabeza, terminó por perder el equilibrio cayendo al frente, aplastando a Sorata.

En medio del alboroto, alcanzó a distinguir el sonido del disparador.

-“Déjame echar un vistazo,  quiero ver qué clase de interesante fotografía nos las arreglamos para tomar esta vez”.

Jin se apresuró a mirar la cámara.

Sorata seguía siendo aplastado por Misaki.

-“Misaki-senpai, ya levántate”.

-“Por qué?”.

-“Porque no soy un caballo”.

No era momento de responder ingeniosamente.

-“Oh, no está mal”.

Jin tenía una expresión de satisfacción en su rostro mientras veía la foto.

Se la mostró a Sorata, quien seguía siendo sometido por Misaki.

Misaki se estiró desde la espalda de Sorata para mirar también, causándole a Sorata una sensación de cosquillas en la nuca con su respiración.

Mashiro y Nanami en cambio, pegaron sus cabezas desde sus costados.

Justo como Jin había dicho, no era una mala foto. Como fuera, no era una fotografía conmemorativa en absoluto…

De algún modo, la cámara había capturado a Sorata en el preciso momento en que estaba a punto de caer, con su boca completamente abierta y una asustada y ridícula expresión en su rostro. Detrás de él , Misaki tenía una sonrisa de oreja a oreja y apuntaba a la cámara de una forma victoriosa.

Mashiro estaba sujeta de su brazo derecho, y miraba a Sorata con una expresión de insatisfacción. No, parecía más como si estuviera enojada.

Nanami, quien estaba del otro lado, tenía la cabeza baja viéndose un poco avergonzada, había sujetado discretamente el brazo de Sorata con las puntas de sus dedos. Era tan lindo que incluso los que miraron la foto se sintieron avergonzados al verlo.

Todas las miradas se posaron en Nanami.

-“Um, sobre eso, no es lo que creen que es”.

-“Nadie ha dicho nada”.

Jin sonrió malévolamente.

-“Es solo que Kanda-san tenía algo en su manga”.

-“Bueno, ya que Aoyama-san lo puso de esa forma, de esa forma lo tomaremos”.

-“C-creo que eso sería lo mejor”.

Sorata se aferró a la oportunidad que Jin le había proporcionado al no tener idea de cómo manejar la situación.

Junto a él, Mashiro miró a Sorata y Nanami, y comenzó a murmurar algo.

Sorata decidió pretender no notarlo y comenzó a estudiar las demás secciones de la fotografía.

-“Viéndolo bien, en la foto… solo Misaki está viendo a la cámara”.

Jin sonreía por el predicamento de Sorata, mientras que Chihiro había volteado a otro lado mientras bostezaba. Ryuunosuke incluso se atrevió a sacar su Tablet de su mochila para ponerse a jugar, ignorando completamente el hecho de que había una cámara apuntándole. Por supuesto, los gatos tampoco habían prestado mucha atención.

Como fuera, era obvio para todos que no podía haber más Sakurasou-es en la foto. Y aunque no era fotografía conmemorativa en absoluto, nadie pidió que se tomara otra.

8 de marzo.

El registro de Sakurasou de hoy tiene una fotografía en él.

[1] El kanji dice: ‘Victoria frecuente’

[2] El ‘romaji’ es la forma de escritura con caracteres romanos.

[3] Hikikomori: literalmente apartarse, estar recluido, un aislado del mundo.

[4] Nippon Hoso Kyokai (Japan broadcasting corporation; corporación radiodifusora de Japón) la mayor organización de radio y televisión de Japón.

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