[Sakurasou… Vol. 6] – Capítulo 3: No es culpa de nadie que esté lloviendo. (Español)

Traductor: PeteretE 
Edición: Haru~

Parte 1

A la mañana siguiente, el jueves, Ryuunosuke se encontró con los otros para llevar a cabo su petición de actividades.

Gritaron frenéticamente en la puerta de la escuela, visitaron prácticamente todos los salones, irrumpieron en las prácticas deportivas, fueron al gimnasio, se colaron en reuniones de clubes.

Fueron a donde pudieron con tal de conseguir firmas para su petición.

Sakurasou finalmente era uno.

Fuera dormidos o despiertos, en el mismo Sakurasou o en la escuela… la última vez que los seis habían trabajado juntos así, fue durante el festival cultural.

Incluso comían juntos tres veces al día.

Camino a la escuela, comerían sándwiches preparados por Jin, en la tarde tomarían control del salón de economía del hogar y hablarían sobre cómo le es estaba yendo con la petición mientras competían por los acompañamientos;  y en la noche cenaban en el comedor de Sakurasou mientras discutían cómo se llevarían a cabo las actividades del día siguiente.

“Kanda-san, ¿dónde conseguiste este mero[1]?”

“De regreso de la escuela, cuando pasé por el distrito comercial, un vendedor de pescado que conozco me lo dio. Me dijo que lo comiéramos para poder trabajar duro.”

“Kouhai-kun, ¿qué hay de esta croqueta?”

“Eso es de un vendedor de carne. Me dijo que no nos diéramos por vencidos.”

“Sorata, qué hay de esas cosas que se-ven-muy-bien, hay muchas.”

“¡No les digas así! Uno de los trabajadores de la pastelería Hashimoto los hizo para nosotros.”

Todos estaban profundamente agradecidos por la generosidad de los vendedores.

La existencia de esas personas, quienes conocían su situación actual y les daban su apoyo, eran un consuelo para Sorata y los demás, quienes estaban esencialmente librando una batalla cuesta arriba ellos solos.

Incluso en días que no habían sido tranquilos para ellos, algunas palabras de aliento viniendo de alguien del distrito comercial eran suficientes para hacerles saber que había gente que estaba de su lado.

Así es, no estaban solos, tenían gente que los apoyaba, que los animaba.

Tenían camaradas que los acompañaban.

A pesar de que la presión en todos y cada uno de ellos aumentaba  a medida que el día de la graduación de acercaba, realmente disfrutaban el trabajar juntos.

Esos días se sentían realmente bien.

No sabían si había alguna razón para sus acciones y tampoco sabían si recibirían algo a cambio de todo su esfuerzo.

Incluso poniendo de lado la inminente demolición de Sakurasou, Jin y Misaki se graduarían el 8 de marzo.

Entonces, si consideraran el asunto, era muy posible que todos tomaran caminos diferentes ese mismo año.

Por lo tanto, tenían que hacer todo lo que pudieran  en el poco tiempo que les quedaba.

3 de marzo, un jueves.

A pesar de que se habían pasado todo el día corriendo por toda la escuela, solo habían conseguido diez firmas. Trabajaron igual de duro el día siguiente pero una vez más solo consiguieron cerca de 10 firmas.

Debido al tiempo tan limitado del que disponían, el número de firmas que habían conseguido no llegaba a los tres dígitos.

La cantidad de firmas que habían conseguido en las pasadas dos semanas eran de aproximadamente un tercio del cuerpo estudiantil. Estaban muy lejos de los dos tercios que necesitaban.

“Estamos realmente lejos, huh…”

Domingo 6 de marzo, Sorata murmuró para sí mismo, en la noche, mientras intentaba solo en su habitación con el techo devolviéndole la mirada.

Siendo domingo, no había nada que hacer. Dejando de lado las P.A, Sorata esperaba por el juicio de su propuesta además de que se vería con Kazuki una vez más.

Había trabajado arduamente en la propuesta de su proyecto. Aunque estaba notablemente resumida debido al presupuesto y demás estimaciones, no difería en absoluto de la idea original, disfrutar de un juego de ritmo/acción.

Ahora todo lo que tenía que hacer era esperar los resultados.

“¿R-realmente lo hice bien?”

Sorata pensó que así era, que hizo todo lo que pudo. ¿Así que porqué seguía preguntándose eso?

Era incapaz de calmarse, incapaz de ordenar sus pensamientos, incapaz de calmar sus emociones; ya no quería pensar, solo quería descansar un poco.

Pero su cerebro se rehusaba a dejar de trabajar, así que solo siguió pensando. Pensó acerca de Sakurasou, acerca de Mashiro, de Nanami, de su propuesta. Todo estaba revuelto en su cabeza.

Mañana sería el momento de la verdad, y ni llorar ni gritar harían que eso cambiara. El momento se acercaba lento pero seguro.

Sorata pensó que talvez no sería capaz de dormir esa noche, pero si no descansaba al menos un poco, su cuerpo no podría soportarlo, así que por el bien de las operaciones de mañana, definitivamente tenía que dormir.

Los siete gatos estaban durmiendo cómodamente en una orilla de la cama.

“Ustedes seguro la tienen fácil.”

Sorata murmuró de nuevo, justo en el momento en el que escuchó que alguien tocaba la puerta de su cuarto.

“Sorata.”

Escuchó una voz después de una breve pausa, la voz de Mashiro.

“Aún estoy despierto.”

Sorata se levantó y se sentó al borde de la cama.

La puerta se abrió y Mashiro entró vistiendo su pijama.

“¿Qué pasa?”

“No puedo dormir.”

“Ya veo.”

Mashiro cerró la puerta detrás de ella y caminó silenciosamente hacia la cama, donde se sentó suavemente junto a Sorata.

Sorata sintió un pequeño empujón en su hombro y se sintió cómodo con la sensación del calor del cuerpo de otra persona.

“Igual que yo.”

“¿Mm?”

“Yo tampoco puedo dormir.”

“Mm… ha estado pasando mucho recientemente, no sé qué hacer para poder dormir.”

“¿Has tratado de contar ovejas?”

“Aquí no hay ovejas.”

“No, me refiero al rumor de que puedes contar ovejas si no puedes dormir; como, ya sabes, una oveja, dos ovejas, y entonces te dormirás después de un rato. Aunque soy del tipo de persona que termina concentrándose mucho en las ovejas así que ese método solo empeora las cosas para mí.”

“Sorata.”

“No acepto reclamos.”

“Se supone que las cuentes como una oveja, dos oveja; no ovejas[2].”

“¿En serio? Ahora que lo mencionas, parece ser así. Talvez podría buscar en línea cuál es la forma correcta.”

De cualquier modo no podía dormir. Justo cuando levantaba sintió algo suave chocar contra él; los brazos de Mashiro estaban alrededor de su cintura.

“Ah…”

Sorata rápidamente intentó apartarse.

“Oi, Shiina.”

“No entiendo.”

La voz apenas audible de Mashiro se mezcló con el silencio de la noche.

“¿No entiendes?”

“Solo sentí que quería hacerlo.”

“…Ya veo.”

Incluso después de ser abrazado así  por Mashiro, por alguna razón su nivel de shock no pasó de su nivel inicial. Pudo haber sido porque sintió que sus brazos temblaban un poco, debía estar asustada. Él sabía que tenía miedo de que llegara el día siguiente.

Mañana sería el último día; si fallaban en conseguir las firmas de dos tercios de los estudiantes, Sakurasou no tendría futuro.

Como fuera, no era una tarea fácil,  Sorata y los otros lo sabían muy bien.

“Sorata.”

La voz de Mashiro viajó por su espalda, estando apoyada en él; y retumbó en su cabeza.

“¿Qué pasa?”

“Me gusta Sakurasou.”

“A mí también. A todos, a Jin-senpai, Misaki-senpai, Aoyama, Ryuunosuke, e incluso a Chihiro.”

“Mm. Entonces tenemos que protegerlo.”

“Sip.”

“Debemos protegerlo.”

“Definitivamente.”

“Yo protegeré a Sakurasou.”

Sorata no podía calcular la determinación de Mashiro solo con esas palabras.

“Lo protegeremos juntos.”

“Si, eso sería lo mejor.”

Pronto, Mashiro cayó dormida. Sorata la dejó dormir en su cama, mientras que él lo hizo en el suelo.

Y así de fácil llegó el día siguiente.

Parte 2

7 de marzo.

El día anterior a la graduación, Sorata fue despertado  por el sonido de la incesante lluvia.

Gruesas capas de nubes más bien inusuales en invierno estaban cubriendo todo el cielo.

Incluso después de que Sorata y los demás hubieran llegado a la escuela, la lluvia no  mostraba señales de para pronto.

La tercera clase del día era japonés moderno.

Su profesora, Shiroyama Koharu, hablaba de una forma lenta, apagada y completamente sin energía.

Parecía que se trataba de algunos temas que estarían en el siguiente examen después de la ceremonia de graduación.

Sorata oía la explicación con una mirada que podía competir con la falta de entusiasmo de la profesora, y todo lo que oía, simplemente le entraba por una oreja y le salía por la otra.

Ese no era momento de estar en clase, los exámenes no eran importantes tampoco.

Mañana era el día de la graduación. Lo que significaba que hoy era el día límite para conseguir firmas para su P.

No había suficiente tiempo, absolutamente no había tiempo; y tampoco habían suficientes firmas.

Esta mañana, Sorata, Mashiro, Nanami, Jin, Misaki y Ryuunosuke habían gritado a todo pulmón, una vez más, en la puerta de entrada con la poca fe que les quedaba.

“¡¡Por la supervivencia de Sakurasou, por favor ayúdenos con su firma!!”

Habían repetido esta línea incontables veces.

Los estudiantes que habían ayudado, les dejaban algunas palabras de aliento junto a sus firmas, como  “buena suerte” o “no se rindan”, etcétera.

Como sea, la mayoría de los estudiantes los pasaban de largo, ignorándolos. Hoy era el último día…

Y hasta el doloroso final, el desinterés de los estudiantes probó ser el más grande y problemático enemigo.

Estaban en su límite. Parecía que no había posibilidad de que resurgieran  de sus cenizas ésta vez.

Pero, ¿porqué estaba así?

Porqué su corazón estaba tan tranquilo, tan calmado?

Sorata, quien pretendía estar atento a la clase, no sentía ni la menor pizca de ansiedad. Había pasado por esa etapa ya algún tiempo atrás.

Porque Sorata sabía bien. Talvez el fin de semana pasada, o talvez mucho antes. Sorata ya había presentido este final hacía tiempo, ya se había enfrentado a la realidad de que fallarían en la recolección de firmas. Se sintió como si en ese momento su corazón fuera a hacerse pedazos si lo golpeaban lo suficientemente fuerte.

Así que se preparó mentalmente por adelantado.

Malditos instintos de supervivencia.

Pero se rehusó a darse por vencido, habían planeado intentarlo una vez más después de clase.

No porque sintieran que debían al menos trabajar duro hasta el final, no era porque esperaran un milagro; simplemente sentían que era lo correcto en esa situación. A pesar de que la razón detrás de ello no era del todo clara, no había nada malo con lo que hacían; Sorata podía decir eso con confianza.

Tan pronto como pensó esto, su humor se calmó inexplicablemente y todo quedó claro de repente.

Entonces, ¿se había rendido después de todo?

Sorata pensó en esto mientras miraba hacia el cielo lluvioso.

De pronto, escuchó una gran gota de lluvia caer al piso, no venía de afuera, estaba justo a su lado…

El cuerpo de Sorata se movió por sí solo, sin sentir curiosidad, como si lo controlara una fuerza invisible, hacía donde estaba sentada Nanami.

Estaba sentada con la espalda recta, con los ojos al frente; Sorata pensó que estaba escuchando atentamente la explicación de Koharu-sensei, hasta que notó el pequeño camino de lágrimas fluyendo lentamente por su mejilla.

“…!!”

En el instante en que vio la cara de Nanami, Sorata soltó un grito ahogado, y sintió como si un rayo hubiera alcanzado su espalda, hubiera subido a su cerebro,  y retumbara encada nervio de su cuerpo.

Mirando con un poco más de atención, notó que los ojos de Nanami no estaban enfocados en nada en absoluto, mientras las lágrimas seguían saliendo del rabillo de sus ojos así como sale el agua de un contenedor que ya ha sido llenado.

Los dos caminos de lágrimas se unían para formar grandes gotas bajo su mentón justo antes de caer sobre su libreta. Donde sus notas estaban ya húmedas y ya no se podían leer.

Koharu-sensei guardó silencio cuando notó el comportamiento de Nanami; y en medio del silencio, solo se escuchaba el suave caer de las lágrimas de Nanami, resonando en todo el salón.

 Sus compañeros comenzaron a murmurar, mientras dudas surgían en cada rincón del salón.

“¿Hmm? Nanami, ¿qué pasa? ¿Estás bien?”

Mayu Takasaki, una amiga de Nanami, inclinó su pequeño cuerpo hacía ella para ver qué estaba pasando.

“No estoy segura pero creo que está llorando.”

Contestó consternada Yayoi Honjou, compañera y amiga de ambas, Nanami  y Mayu.

Todos sus demás compañeros comenzaron a hablar un poco más fuerte, diciendo cosas como: “¿Qué pasa?” o “¿Qué tiene?.” Sorata al fin se apresuró a llamar a Nanami, disgustado por todos los murmullos.

“Aoyama.”

Parecía que Nanami ni siquiera escuchaba.

“¿Q-qué pasa, Aoyama-san?”

Fue entonces cuando algo se movió en sus ojos, cuando Koharu-sensei la llamó.

“¿Estas bien?”

Preguntó Koharu mientras analizaba el rostro de Nanami.

“Yo…”

Contestó Aoyama, medio balbuceando medio sollozando.

Parecía que aún no notaba que estaba llorando.

Numerosas miradas interrogadoras se posaron en Nanami,  y para detenerlo, Sorata se levantó haciendo chirriar su silla a modo  de distracción, y hablando antes de Koharu-sensei pudiera decir algo:

“Sensei, parece que Aoyama no se siente bien, la llevaré a la enfermería.”

“Uh, um, por favor, gracias.”

Fue la respuesta instintiva de Koharu, dada su sorpresa.

“Vamos, Aoyama.”

Sorata tomó a Nanami del brazo y casi jalándola de su asiento, caminaron lentamente fuera del salón.

Sorata no dijo una sola palabra en el trayecto a la enfermería, él sabía la razón por la que ella estaba en ese estado, así que no había necesidad de hacer preguntas.

-Llegará el día que no pueda soportarlo más- . Este pensamiento había estado apareciendo constantemente en su cabeza.

La enfermería estaba vacía, el profesor a cargo tal vez había ido al baño o algo así; Sorata sentó a Nanami en una de las camas.

A pesar de que ya había dejado de llorar, sus ojos aún se veían cargados de lágrimas, era solo cuestión de tiempo que volvieran a fluir.

Mientras Sorata pensaba qué podría decir, Nanami abrió su boca:

“Estoy bien, solo vuelve a clases sin mí.”

“Pero…”

“En serio, estoy completamente bien, solo me descuidé un momento.”

Nanami tomó un papel para secar sus lágrimas y luego limpiar su nariz, todo esto mientras evitaba mirar a Sorata.

“Eso solo significa que te lo has estado guardando un buen tiempo.”

La expresión de Nanami no tenía signos de disgusto, arrepentimiento, tristeza o enojo. Todo lo que quedaba en su rostro eran rastros de lágrimas, y dolor.

Dolor por haber fallado en su audición, y por consiguiente, por haber fallado en ser reclutada por la agencia… una sofocante y profunda sensación de dolor.

“Hasta mañana.”

Dijo eso con determinación. Mañana sería el día de la graduación.

“No quiero verme deprimida, al menos no antes de que vea partir a Kamiigusa-senpai y a Jin-senpai.”

Nanami sonrió al decir esto.

“Así que, por favor, déjame sola por ahora.”

“…”

¿Realmente estaría bien dejarla sola? Nanami se veía tan frágil, su figura, sus hombros, sus manos y sus pies…incluso su voz normalmente llena de confianza se sentía tan frágil…

“Contigo cerca no sería capaz de relajarme, ya sabes.”

Sorata apretó su mandíbula al escuchar esto.

“…entiendo. Si pasa algo, asegúrate de llamarme, no lo olvides.”

“Mm. Regresaré al salón tan pronto me calme.”

“Bien, entonces estaré esperándote.”

“Sip.”

Nanami se despidió de Sorata mientras se alejaba de la enfermería.

Tan pronto como empezó a subir las escaleras para regresar a su salón, su celular empezó a sonar, casi inconscientemente lo sacó de su bolsillo y miró la pantalla, solo para ver [Kazuki] en ella.

Fue entonces que recordó que el juicio de su propuesta había empezado a las diez de esa misma mañana, no sería tan sorprendente si los resultados hubieran sido dados a conocer justo ahora.

Como fuera, solo había una razón por la que Kazuki se molestaría en llamar.

A pesar de esto, Sorata no se sacudió en lo más mínimo. No, su falta de reacción podía haber sido porque ya estaba roto por dentro debido a lo que le acababa de suceder a Aoyama; por lo que aún con Fujisawa Kazuki llamándolo, no sintió nada.

Sorata Contestó.

“Hola, habla Kanda.”

“Hola, es Fujisawa.”

“Gracias por llamar.”

“¿Estas libre justo ahora?.”

“Claro, es la hora del descanso.”

Aunque no era cierto, nada podía importarle menos en este punto.

“El juicio ya terminó.”

Considerando el hecho de que ya había terminado, era probable que los resultados ya se hubieran dado a conocer. Sorata escuchó incluso que serían dados a conocer durante el mismo evento.

El tono de voz de Kazuki era completamente igual que siempre, haciendo imposible para Sorata imaginar cuál había sido el veredicto, VIVO o MUERTO.

“Tristemente no lo lograste esta vez.”

Kazuki fue directo, sin ningún tipo de rodeo,

“Ya veo…”

A pesar de que anteriormente no había sentido nada, el cuerpo de Sorata se sacudió al escuchar esto. Sintió una dolorosa sensación en el pecho, como si algo estuviera rasgándolo tratando de entrar en él.

Sintió como si su cuerpo transparente estuviera siendo violado por emociones oscuras, un desafinado sentimiento lo envolvía por completo, apoderándose de cada fibra de su ser.

“Kanda-san.”

La voz de Kazuki sonó lejana de pronto. No, lo que se había alejado era la mente de Sorata.

 “Si.”

Después de que Sorata respondiera, Kazuki soltó un largo y profundo suspiro, como contemplando sui debía continuar o no.

“A decir verdad, en las propuestas presentadas hoy, había otro juego de ritmo.”

“…”

Sorata se había quedado sin habla.

“No puedo darte muchos detalles, pero esencialmente utiliza videos musicales con sus mismos videos siendo animados, algo así como las canciones de VOCALOID que se han hecho muy populares recientemente.”

Con solo esas palabras, Sorata podía decir que sería un juego muy bien recibido.

“A pesar de que el modo de juego es muy similar a juegos de ritmo tradicionales, esa fue la propuesta que pasó.”

Eso significaba que…

“Entonces, básicamente, ¿no necesitaban dos juegos de ritmo?”

“Si. Esa sería la principal razón de que tu propuesta haya sido rechazada.”

“Pero… eso es…”

No había nada que Sorata pudiera hacer en esta situación.

El factor decisivo fue la estimación de las ventas, tomando en cuenta el conocimiento que el público tenía de todo lo relacionado a VOCALOID, si ese proyecto llega a ser lanzado, las ventas deberían alcanzar al menos las cien mil unidades…y tomando en cuenta el mercado actual, podría alcanzar incluso el doble de eso; comparado con el “Rhythm Battler” de Sorata, el cual requeriría que el público aprendiera todo desde cero, era más que claro cuál propuesta estaba en desventaja.

“Ya veo…”

“Como el juicio de las propuestas incluye factores como la visión de ventas además de la originalidad o qué tan interesante sea el juego, el beneficio es una parte importante.”

Kazuki había mencionado eso varias veces en sus reuniones. Sin embargo, Sorata había pensado:

“Mi juego es interesante, así que puede lograrlo.”

Kazuki pensaba igual.

“Realmente lo siento, en serio. Si hubiera organizado el horario para haber hecho la presentación más temprano, habríamos evitado este tipo de situación donde competimos con juegos del mismo género.”

“No, de hecho debo agradecerte, Kazuki-san. Hiciste tiempo para mi incluso en tus días libres… fue gracias a tu ayuda que pude mejorar tanto mi propuesta. Y además, aprendí bastante.”

Las palabras de Sorata no tenían pizca de emoción alguna, a pesar de eso, estaba siendo absolutamente sincero.

“No necesitas agradecerme. A veces, las cosas que  no puedes cambiar son las que decidirán tu futuro. No importa que tan duro trabajes siempre habrán cosas que no podrás cambiar. Es ridículo, lo sé. Es por eso que no tienes que aceptar esto tan fácilmente.”

Mientras escuchaba esto, Sorata pensó en Sakurasou. Y en Nanami.

Su P.A no había conseguido resultados a pesar de su esfuerzo, así como tampoco los había dado todo el trabajo duro de Nanami.

El mundo estaba lleno de injusticias como esa.

“En serio… Cosas así de irracionales inundan nuestra sociedad.”

Era eso cierto?. Sorata estaba un poco aturdido. ¿Era tan extraño, porqué estaban pasando cosas tan injustas a su alrededor, al mismo tiempo?…

Se sentía muy improbable pero, tomando en cuenta que el mundo estaba lleno de situaciones así, no había nada que hacer al respecto.

Como el mundo estaba lleno de situaciones así, solo podía aceptarlas, o de otro modo, no sería capaz de seguir adelante.

“Hablaremos de esto otro día.”

“Bien.”

Sorata contestó dolorosamente con todo el esfuerzo que pudo conseguir.

“Hay algo que quieras preguntar justo ahora?”

Sorata quería colgar lo más rápido posible, así que iba a decir que no, pero ante la amabilidad de Kazuki, preguntó:

“¿Podrías decirme como te sentiste personalmente con este proyecto?”

Kazuki contestó sin dudar.

“Como desarrollador, me hubiera encantado desarrollarlo.”

Y continuó un poco más animado.

“Como jugador, definitivamente querría jugarlo. Tomando en cuenta la originalidad, este proyecto habría resultado en un juego realmente interesante; pero si la producción fallara en lo más mínimo, sería un completo fracaso.”

Su opinión fue directa y sin rodeos, y Sorata estaba agradecido de que fuera así. Si le hubiera dado ridículas palabras de aliento o hubiera querido consolarlo, no lo habría soportado.

“Muchas gracias, me siento un poco mejor ahora.”

“No hay problema. Entonces, te llamaré después.”

Kazuki colgó después de decir esto.

Sorata llegó entonces a su límite, se vio asaltado repentinamente por una sensación de mareo, haciéndolo recargarse en la pared, y caer lentamente. Se sintió vacío, sin fuerzas para mantenerse en pie.

Medio en cuclillas, medio sentado en el suelo, su cuerpo tenía una forma parecida al símbolo ‘>’.

No era capaz de levantar la cabeza, y sentía como si el suelo estuviera absorbiendo lentamente.

Su teléfono seguía encendido, y brillaba tristemente en el suelo.

“Esto… Duele bastante…”

Su voz estaba inusualmente ronca, lo cual le disgustó, era como si alguien más hubiera hablado con su boca.

“No puede ser verdad…”

No podía permanecer en silencio, si lo hiciera, sus emociones solo aumentarían en su interior, incluso pensó que tal vez podría explotar.

“Qué está pasando…”

Su cuerpo finalmente había sentido el shock de haber fallado en el juicio de su propuesta, razón por la cual no podía dejar de temblar.

No se sentía inconforme o triste.

Solo estaba en shock.

Tenía esta sensación insoportable en el pecho, y sentía un gran nudo en la garganta, haciéndole imposible respirar apropiadamente; sentía un profundo dolor cada vez que lo intentaba.

Sorata cayó aún más, al punto en que su frente golpeó el piso; y aunque estaba duro y frio, no se sintió diferente.

“Ahh… maldición…”

Encogió su cuerpo como una tortuga que se esconde en su caparazón, simplemente esperando a que el dolor que estaba sintiendo, pasara.

Su primer fallo, cuando su propuesta original lo consiguió, no era nada comparado con esto.

El tiempo y el esfuerzo que le había puesto a este proyecto, así como las expectativas que tenía de sí mismo,  formaron una combinación letal ya que su fracaso lo hizo ir más allá del punto sin retorno; como dicen, mientras más grandes son, más duro caen.

“Solo porque hay otro juego ritmo, que clase de razón estúpida es esa…”

Nunca imaginó que la razón de su fracaso pudiera ser algo tan ridículo.

“¡Como si pudiera predecir qué clase de proyectos están desarrollando los demás!”

Si simplemente le hubieran dicho que su proyecto era aburrido, que no era interesante, el daño pudo haber sido menor. Sorata se había preparado mentalmente por si ese era el caso, así, simplemente habría aceptado las razones de su fracaso y hubiera seguido adelante.

Había pasado varias situaciones difíciles de este modo, como si pudiera resolver el problema simplemente alterando su modo de pensar.

Si su propuesta hubiera sido rechazada desde el inicio, hubiera aceptado la posibilidad de que tal vez no era lo suficientemente interesante, y hubiera vuelto a revisar qué tenía que cambiar. Si las respuestas a su presentación hubieran estado desganadas, habría pensado en la posibilidad de que simplemente no había explicado su idea de manera clara, y entonces habría revisado su propuesta una vez más.

Pero esto era diferente.

Esta vez, la razón no estaba relacionada con lo que él había hecho.

El trabajo de otra persona se había metido en su camino.

“¿Qué se supone que haga en una situación como esta?”

¿Qué podía reflejar de todo esto? Qué podía aprender de todo esto?. Algunas emociones tristes e insatisfechas comenzaron a arremolinarse en su interior.

“¿Cómo podría solo aceptarlo sin más?”

Era la verdad, sentía como si se fuera volver loco si no decía algo, como si las palabras no dichas fueran a hacerlo explotar.

“…”

No le haría ningún bien seguir así; Así que Sorata decidió pensar en otras cosas, y la primera cosa que pasó por su mente fue la mirada determinada de Nanami.

Nanami no había dicho una sola palabra respecto a su audición, y Sorata no recordaba haberla visto triste. Ella guardaba sus sentimientos para sí misma, esos dolorosos y pesados sentimientos que harían que cualquiera se sintiera estrujado como una esponja.

¿Realmente podía dejarla sola estando así?

“…”

Piensa, piensa. Sorata se obligaba a pensar con rapidez pero no aparecía ni una respuesta. ¿Qué podía salir de seguir pensando con ese inútil cerebro suyo?

“No es bueno… simplemente no entiendo nada.”

Sorata levantó su teléfono, jugueteó rápidamente con las teclas y mandó un mensaje.

[¿Crees que Aoyama esté bien?]

El destinatario era Ryuunosuke.

No recibió una respuesta inmediata, por lo que la persona escribiendo era tal vez Ryuunosuke, y no Maid-chan.

Pasados treinta segundos, su celular vibró.

[¿Eres idiota de nacimiento Kanda?. ¿Crees que podría llorar de esa manera si estuviera bien?]

Contundente como siempre.

“Jaja.”

Sorata no pudo hacer más que reír al leer el mensaje; justo como Ryuunosuke dijo, era una pregunta estúpida.

Era algo de lo que te darías cuenta aún sin pensar, algo que debió haber pensado incluso tomando en cuenta el estado en el que se encontraba su mente.

Sus piernas seguían temblando, y sus manos tampoco estaban en condiciones de trabajar. Aún mientras todo su cuerpo se quejaba y temblaba, Sorata de las arregló para apretar los dientes y ponerse de pie. Aunque no sin emitir gemidos como los de alguien que intenta salir de un pozo.

Hizo *sniff*3, a pesar de que no había llorado, se sentía envuelto en esa sensación libre e irreal que se tiene después de un buen llanto.

Si hubiese podido, se hubiera quedado ahí mismo en el frío y duro piso hasta quedarse dormido, realmente quería hacerlo. Antes de que sus emociones tuvieran pies o cabeza, no había querido levantarse en absoluto.

En cambio, sus pies se arrastraban hacía a delante poco a poco de vuelta a la enfermería, bajando pesadamente las escaleras.

Si fuera a colapsar justo ahora, no sería capaz de levantarse de nuevo.

“¡Aoyama!”

Sorata gritó en instante en el que abrió la puerta de la enfermería.

Sayoko Hasuda, la profesora en turno que no estaba más temprano, quedó en shock por la abrupta aparición de Sorata.

“¿Qu-qué ocurre, Kanda-san?”

Talvez porque los lentes le daban una expresión más bien seria; Sayoko vestida completamente de blanco, parecía más una profesora de química, o incluso una científica.

Viendo su largo cabello negro, Sorata recordó que estaba alrededor de la misma edad que Koharu y Chihiro.

Inmediatamente se dirigió a las camas, ignorándola.

Pero Nanami no estaba ahí.

Abrió las cortinas de todas las camas, pero no encontró lo que buscaba.

“Sensei, ¿dónde está Aoyama?”

“¿Aoyama-san? ¿Estuvo aquí?”

“…”

No podía haber regresado a clase. Si hubiera tomado la ruta más corta, se habría encontrado con Sorata a medio camino. Así que, ¿dónde podía estar?

Sorata corrió fuera de la enfermería ignorando la pregunta de Sayoko-sensei.

Corrió por los pasillos, las escaleras, revisó en los salones y se asomó por las ventanas.

No estaba.

Aoyama no estaba en la escuela.

¿Entonces estaba afuera? Seguía lloviendo a cántaros, nublando la vista y haciéndola borrosa.

“…”

Pudo simplemente haber ido al baño.

Tal vez ya había regresado a la enfermería.

Justo cuando Sorata estaba a punto de dirigirse a la enfermería para comprobar lo que estaba pensando, notó algo con el rabillo del ojo.

Si uno caminara derecho, saliendo por el corredor que conecta los edificios de la escuela; llegaría al jardín de la universidad, justo donde habían unas bancas.

Aunque solo fue un instante, eso era suficiente. Sorata reconocería la característica cola de caballo de Nanami sin importar qué.

Sorata abrió la ventana del corredor, sin pensar en un paraguas o en cambiarse los zapatos; simplemente estaba enfocado en traer de vuelta a Nanami lo más rápido posible, eso era lo único en su mente en ese momento.

Se apoyó fuertemente en el piso para ganar impulso y saltó por la ventana con un movimiento fluido. Esprintó por el camino pavimentado, ignorando completamente el hecho de que tenía los zapatos de interior puestos.

La lluvia seguía cayendo y aterrizando sobre él, y rápidamente tuvo una sensación increíblemente incomoda, húmeda y pegajosa atravesando todo su cuerpo gracias a que incluso sus calcetines comenzaban a empaparse debido a tanta lluvia.

Su camisa y sus pantalones se le pegaban a la piel por la misma razón.

Sin embargo, al estar empapado así, se sentía refrescado.

En este punto, Sorata solo quería torturarse.

Comenzó a correr[3].

Nanami estaba cerca de una banca.

Justo debajo del árbol de sakura. El cuál había sido el primero en florecer en todo el jardín.

Normalmente comenzaría florecer a finales de febrero o principios de marzo, pero justo ahora ya estaba empezando a marchitarse debido a su edad.

La lluvia seguía cayendo incesantemente sobre las hojas, mientras Nanami estaba ahí mirándolas, con la cabeza totalmente horizontal al resto de su cuerpo, sus manos colgando sin fuerza a sus costados, incluso su cola de caballo de la que estaba tan orgullosa, carecía de su usual carisma.

Sorata e acercó lentamente.

Podía escuchar sus sollozos a través de la torrencial lluvia.

Fue entonces que se dio cuenta que no estaba mirando las hojas de árbol, si no que aún estaba intentando contener las lágrimas que se acumulaban y salían, mientras usaba las gotas de lluvia para enmascararlas.

“Aoyama.”

Sorata la llamó.

“Es suficiente.”

“….”

El sonido de la lluvia era bastante fuerte, por lo que Sorata decidió gritar.

“¡Es suficiente!”

“…”

“Estoy realmente feliz de cuánto te esforzaste por el bien Sakurasou, por el bien de Shiina, por Misaki-senpai y por Jin-senpai. ¡Simplemente no puedo expresar cuán agradecido estoy contigo!”

Sorata no tenía idea si era apropiado decirle esas cosas en ese momento, ya que simplemente estaba poniendo en palabras lo primero que le venía a la mente, sin modificaciones ni falsificaciones.

 No creía que fuera lo suficiente para redimir a Nanami; sin embargo, sentía la necesidad de hacer algo, cualquier cosa, para ayudarla.

Aunque para ser precisos, ya lo estaba haciendo.

“Pero no es necesario que sacrifiques tanto por nosotros.”

Sorata gritaba, haciendo acopio de toda la energía que le quedaba, y su voz se quebraba al salir por su garganta. Todo siendo absorbido por el sonido de la lluvia.

“…No es así.”

“¿Aoyama?”

“Como dije, ¡NO ES ASÍ!”

“…!”

Sorata no pudo respirar por un instante cuando vio la expresión de Nanami cuando se dio la vuelta.

Estaba completamente muerta, carente de emoción alguna, y sus ojos estaban desenfocados;  parecía que miraban a Sorata, y al mismo tiempo, que miraban a través de él.

-No debí dejarla guardárselo todo este tiempo.-

Sorata Se arrepintió en silencio de su decisión, aun sabiendo que era inútil.

“No soy ese tipo de persona.”

Entonces el rostro de Nanami comenzó a contorsionarse, haciendo parecer que estaba riendo y llorando al mismo tiempo.

“No vayas por ahí pensando en mi como una buena persona.”

“¿Por qué no?”

“Solo soy alguien que usa todo a su alrededor como una excusa.”

“¿Excusa?”

“Toda esa basura de ‘la crisis de Sakurasou’, ‘tengo que tomar en cuenta a Mashiro’, ‘ no puedo llorar en frente de Kamiigusa-senpai y Jin-senpai… excusas, excusas, excusas.”

“¿Cómo pueden ser excusas esas cosas?”

“Porque estaba asustada… me aterraba cada vez que pensaba en la posibilidad de que todo lo que hice en estos últimos dos años hubiera sido una completa pérdida de tiempo.”

Sorata decidió no interrumpirla más. No le importaba si empezaba a decir cosas sin sentido, sabía que necesitaba sacar cualquier cosa que la estuviera lastimando.

“Eso es por lo que hice excusas de Sakurasou, de Mashiro, Kamiigusa-senpai y Jin-senpai… solo para evitar salir lastimada…”

“Aoyama…”

“Solo soy una persona que, con tal de que pareciera que nada me lastimaba, con tal de ocultar mis sentimientos, manipula y usa todo a su alrededor para su propio beneficio.”

“…”

“¡Así que no te atrevas a agradecerme por hacer algo así! ¡Ni siquiera puedes asegurar que lo que chice fue con buena voluntad!”

“…”

“No soy nada de eso…”

Nanami murmuró y bajó la cabeza.

Sorata solo podía estar frustrado. Frustrado por el hecho de que a pesar de que Nanami estaba justo enfrente, no podía hacer nada para disminuir su sufrimiento; frustrado porque fueron sus propias palabras las que causaron que la ya herida Nanami, se lastimara aún más…

Frustración era todo lo que sentía.

“No, tu eres todo eso.”

“…”

“¡Por supuesto que eres todo eso!”

¿Qué podía ser Nanami, si no amable?

“Fui salvado por ti, Aoyama. ¡Fue por ti que pude trabajar tan duro estas últimas dos semanas.”

“…”

“¡Si no hubieras estado cerca para nosotros, nuestra P.A. no hubiera llegado a estas alturas!”

Su P.A iba terrible, y habían enfrentado muchas dificultades todo el camino, así que era un milagro que no se hubieran dado por vencidos. Nanami, quien había ocultado el hecho de que había sido gravemente afectada por haber fallado en su audición, en cambio, había dado fuerzas a Sorata.

Y con Nanami haciendo eso, él se sentía aún más motivado a empujarse a sí mismo hacia adelante; para motivar a su petrificada y acobardada alma.

“¡Es todo gracias a ti, Aoyama!”

A pesar de lo que decía, Nanami seguía sacudiendo su cabeza como un niño berrinchudo, negando todo lo que oía.

“¡Así que está bien, Aoyama!”

“¡¿Cómo podría estar bien?!”

“¡Ya no importa!”

“¡¿Cómo podría no importar?!”

“Es suficiente.”

Realmente era suficiente. Suficiente por un buen rato.

“Deja de pensar en las cosas que ya pasaron.”

“…Soy lo peor.”

Nanami seguía negando con la cabeza.

“¡Deja de buscar excusas para hacerte sentir mal!”

“¡Realmente soy lo peor!”

“¡Suficiente! ¡Es suficiente!. Simplemente enfrenta el hecho de que fallaste en tu audición y sigue adelante. ¡Deja de escapar de tus problemas!”

“…!”

Nanami levantó la cabeza y miró a Sorata, abriendo por completo sus ojos, como si mirara algo increíble, algo que no comprendía, y sus labios temblaron.

En un instante, sus ojos y sus labios comenzaron a tensarse.

“Está completamente bien, Aoyama, puedes hacerlo.”

Sorata pensó que si había estado guardando sus emociones todo este tiempo, talvez todo hubiera estado mejor si se hubiera hundido en llanto el mismo día que recibió los resultados. Mientras consideraba esa posibilidad, sintió profundas oleadas de arrepentimiento, y tuvo que apretar la quijada para evitar llorar cuando sintió un ardor surgiendo del fondo de su nariz.

“Dime todo lo que está en tu cabeza, Aoyama.”

“Kanda-san…”

“Te estoy realmente agradecido por trabajar tan duro con nosotros.”

“Pero yo…”

“Gracias.”

“Realmente me esforcé.”

“Por supuesto que si. Y más que cualquiera de nosotros, más que cualquier persona en el mundo. ¡Aoyama, lo hiciste lo mejor que pudiste!”

Las lágrimas de Nanami se desbordaron al escuchar esto, y no hacían más que aumentar a medida que extrañas emociones comenzaban a tomar forma en su corazón.

“¡¡¡¡¡¡WAAHHHHH!!!!!”

Nanami se sujetó al pecho de Sorata y dejó salir sus sentimientos reprimidos en un largo y doloroso grito.

“¡¿Estos últimos dos años de mi vida no sirvieron para nada?!”

Las emociones que habían estado creciendo dentro de ella se volvieron incontrolables, y brotaban como hormigas de un hormiguero.

“¡Todo mi esfuerzo no tuvo sentido!”

“…”

Su llanto perforaba el pecho de Sorata.

“Sin sentido…”

Si tan solo hubiera podido decir algo como: “No es así”; si tan solo hubiera podido decir algo como eso, y creerlo… tristemente, no pudo.

Sorata estaba pasando por la misma situación debido a que su propuesta no pasó el juicio; solo pudo preguntarse. –Si pones todo tu esfuerzo en algo pero de todos modos fallas, ¿hace insignificante todo tu esfuerzo?-

Quería que alguien le diera la respuesta si era posible; Sorata solo quería aliviar el alma de Nanami.

“Estuve aguantando todo este tiempo.”

“…”

Sorata solo  se sentía más desesperado con cada palabra de Nanami.

“Incluso cuando Mayu y Yayoi me invitaban  a ir de compras o al karaoke… les decía que no porque no quería arrepentirme por aflojar el paso. ¡Estuve aguantándome todo este tiempo!”

“Lo sé.”

“¡También estuve escaza de comida y otras necesidades!”

“Lo sé. Yo lo sé.”

“Yo también quiero salir y divertirme. ¡Pero…!”

“Si, lo sé.”

“Ya emplee dos años de mi vida.”

“Lo entiendo.”

“¡Pero al final no sirvió de nada!”

“…”

Sorata sintió que se iba a desmayar con las palabras de Nanami enroscándose alrededor de su corazón.

“¡Ya no significa nada, ya no importa!”

“…”

“¡Ahora que fallé mis audiciones nada de eso importa!”

“Aoyama…”

“Dime.”

“…”

“Kanda-san, ¡DIME!”

“…”

“¡¿Dónde está todo lo que hice en estos últimos dos años?!”

Nanami miró a Sorata; en su cara había una mezcla de gotas de lluvia, lágrimas y mocos.

Y todo lo que se notaba en su rostro era tristeza y desesperación.

“Dime…”

Nanami seguía repitiéndolo con una voz ronca y débil mientras golpeaba débilmente el pecho de Sorata, tan débilmente que no se sentía diferente a un apapacho. Si lo iba a golpear, Sorata pensó que bien podía darle su mejor golpe, cualquier cosa con tal de salvarla del torbellino de desesperación en el que había caído.

“¿Por qué no lo logré? ¡Me esforcé tanto!”

“Aoyama.”

“Por qué no me eligieron… Soy tan inútil…”

Sorata no podía dejarla decir nada más tomando en cuenta lo herida que ya estaba, y lo único que se le ocurrió para evitarlo, fue abrazarla. Apretando su cabeza contra su hombro, sujetándola tan firmemente que Nanami fue incapaz de decir otra palabra…

Comenzó a llorar de nuevo.

Mientras la lluvia seguía cayendo.

Sakurasou_v06_p209

Sorata no estaba seguro de cuánto tiempo habían estado bajo la lluvia, pero creía haber escuchado la campana dos veces, y rápidamente pensó que su mente estaba jugando con él.

Después que Nanami se calmara un poco, Sorata la llevó de vuelta a la enfermería; podía enfermarse gravemente si usaba mucho tiempo ropa tan mojada.

Cuando Sorata tomó su mano y comenzó a caminar, Nanami avanzó sin decir una palabra ni hacer el intento de resistirse.

La profesora a cargo, Sayoko, tuvo un pequeño shock al ver el estado en el que se encontraban Sorata y Nanami, pero simplemente les pasó una toalla y ropas secas sin decir nada.

Habían uniformes de educación física, así como uno para correr, incluso había ropa interior, tristemente no habían calcetines.

Sorata arrastró a Nanami, que en ese momento era como un títere al que se le habían roto las cuerdas, a una de las camas y cerró las cortinas.

“Aoyama, puedes cambiarte tú misma, ¿cierto?”

“Mm.”

Sorata comenzó a cambiarse también.

Secó su cabello y se quitó sus empapados calcetines, su camisa se pegaba a su piel debido al agua haciendo muy difícil el quitársela, sus pantalones dieron el mismo problema y solo fue capaz de quitárselos después de algunos minutos de luchar mientras estaba en el piso.

Le tomó tres minutos más de lo normal.

No mucho después escuchó ruidos de detrás de la cortina donde se estaba cambiando Nanami, pero eran muy débiles, así que no podía discernir qué pasaba.

“¿Aoyama?”

Sorata preguntó pero no obtuvo respuesta, así que la llamó de nuevo.

“Estoy bien.”

Contestó con una voz apagada. Era un poco preocupante.

“¿Estás segura? ¿Está todo bien?”

“…”

“¿Aoyama?”

“Solo dije que mi ropa interior está empapada.”

Nanami contestó algo nerviosa debido a la insistencia de Sorata.

“Eso sonó realmente erótico.”

Sorata bromeó, notando que ella se había rendido.

“Idiota, pervertido.”

Sorata no pudo hacer nada más que reír al momento que notaba que la voz de Nanami recobraba fuerza.

Una vez terminó de cambiarse, Sorata salió de detrás de la cortina justo cuando Sayoko caminaba hacia él con dos tazas de chocolate caliente.

“Dale una a Aoyama-san.”

“Seguro.”

Tomó las tazas y se acercó a la otra cortina. Nanami ya debía haber terminado.

“Aoyama, ¿terminaste?”

“Si, estoy lista.”

Justo, cuando escuchaba esto, la cortina se abrió un poco.

“Dices que estás lista….”

Su cabello aún estaba empapado.

Sorata dejó las tazas en una mesa y cubrió la cabeza de Nanami con una toalla.

“Espera, Kanda-san.”

“Nada de quejas.”

Sorata la sentó en la cama y comenzó a secar su cabello, aunque no muy suavemente.

“Puedo hacerlo yo misma.”

“Claramente no hiciste un buen trabajo… y aquí estamos.”

Nanami lanzó una afilada mirada a Sorata una vez liberada de su agarre. Sus ojos seguían húmedos y tenía un poco de derrame, por lo que se le veían muy irritados. Rápidamente se volteó y comenzó a acomodar su desordenado cabello, apenada de que Sorata la estaba viendo.

“Mi cara está plana por tanto llorar así que no te me quedes viendo así.”

“¿Tu cara está plana?”

“Significa que me veo terrible.”

Nanami usó sus dos manos para ocultar su sonrojada nariz.

“Nah, no es así. Te ves linda.”

“¿Huh?”

“¡Ah, no! ¡Perdón! ¡No es lo que quise decir!”

“Ah, entonces no es así.”

“No, no es que no fuera así… Argh, sabes qué quise decir.”

“…”

“…”

Sorata le dio a Nanami una de las tazas con el objetivo de romper el incómodo silencio que se había formado entre ellos. Ella la tomó lentamente con ambas manos y comenzó a sorber el chocolate, susurrando que estaba bueno entre cada trago.

Entonces la puerta se abrió, y fue Chihiro quien entró.

“Yo fui quien le  dijo que viniera.”

Sayoko contestó incluso antes de que Sorata formulara su pregunta.

Chihiro los miró de pies a cabeza, disgustada, y luego respiró profundamente.

“Hicieron que otros nos preocupáramos… Pero si tienen tiempo de estar flirteando por ahí, deben estar bien.”

“¡Que!”

En el momento en que Sorata comenzaba  a protestar, Chihiro se acercó rápidamente y puso sus manos en la frente de Sorata y Nanami sin previo aviso.

Sus quejas desaparecieron inmediatamente en su garganta, las manos de Chihiro estaban tibias.

“Parece que Aoyama tiene algo de fiebre. Kanda, trae el termómetro.”

Sorata tomó un termómetro de la mesa y se lo pasó a Chihiro.

“¿Por qué me lo das a mí?.”

Chihiro se lo dio a Nanami.

En circunstancias normales, Nanami hubiera negado completamente que tuviera fiebre, pero ahora, tomó el termómetro sin decir nada y lo metió por el cuello de su blusa, sosteniéndolo en su axila usando su brazo.

Esperaron pacientemente por cinco minutos.

Chihiro estaba en lo correcto, Nanami tenía fiebre. Una de treinta y siete punto tres grados.

“Aquí hay medicina, ve a descansar después de tomarla.”

“Bien.”

Nanami obedientemente tomó el vaso de agua y la medicina que le dio Chihiro, puso una pastilla en su boca y la tragó con un poco de agua. Aunque no se recostó de inmediato, en cambio, estaba mirando a Sorata, quien la miraba de vuelta.

“¿Hm? ¿Qué pasa?”

“Creo que quiere que duermas con ella, Kanda-san.”

“¡C-claro que no!”

“Oh, ¿en serio? Entonces dile qué quieres que haga.”

Chihiro salió de la enfermería después de decir esto.

“…”

“…”

El silencio comenzó  a crecer una vez más entre ellos. Sayoko parecía estar escribiendo en una especie de libro de registros así que no estaba poniendo atención a  lo que hacían.

“Um, Kanda-san…”

“¿Si?”

“¿Podrías quedarte junto a mí hasta que me duerma?”

“Si quieres me quedaré hasta que despiertes.”

“Solo hasta que me duerma.”

“Ya sé.”

“No te atrevas a mirarme mientras estoy dormida.”

“Si no lo hago, ¿cómo voy a saber si estás dormida o no?”

“Cierto, eso es un problema.”

Nanami sonrió y luego se recostó. De pronto, como si tratara de encontrar una excusa en el último momento, dijo algo en su acento nativo.

“Si no tengo a alguien con quien hablar, mi mente se volverá un caos otra vez.”

Sorata se sentó en la cama adyacente y comenzó a escuchar a Nanami sin decir nada. Ocasionalmente interrumpiendo para hacer algún comentario cómico o para contestar alguna pregunta que ella le hiciera, aunque la mayor parte del tiempo, guardándose sus opiniones respecto a algunos temas.

Ella seguía repitiendo exactamente las mismas palabras sobre lo que había pasado en los últimos dos años… y sus ojos se humedecieron y entonces comenzó a llorar de nuevo, para detenerse nuevamente; este ciclo se repitió varias veces.

Y continuaron así por un indefinido periodo te tiempo… Afuera seguía lloviendo.

Nanami lentamente se fue quedando sin cosas que decir, y Sorata se había recostado también. Estaban bastante más calmados ahora, así que era probable que Nanami estuviera lo suficientemente cansada para dormir ahora.

Cuando Sorata pensaba esto, pensó de repente.

“Yo también.”

“¿Qué?”

“Justo ahora, me dieron los resultados del juicio de mi propuesta.”

“¿En serio?”

“No pasé.”

“…”

Nanami se quedó sin palabras. Ambos se quedaron mirando el techo, sin decir nada.

“Lo siento… Solo estaba pensando en mí misma.”

Sorata no se quejó de eso, en cambio continuó hablando.

“Tal vez fallé, pero creo que es bueno al menos haberlo intentado.”

“…”

“Por supuesto, no puedo decir que entiendo lo que hiciste estos últimos dos años. No entiendo, porque no soy tú.”

“…Mm.”

“Pero, hay cosas que entiendo ahora que mi viaje terminó. A pesar de que fallé… Basándome en mi estado actual, creo que finalmente alcancé la felicidad.”

“¿Felicidad?”

“Lo que hice talvez fue un intento de novato de hacer un juego, pero creo que entiendo la felicidad de crear algo que es tuyo y solo tuyo.”

La voz de Sorata era especialmente clara y resonante dentro de la normalmente silenciosa enfermería.

“Siento que si empiezas a hacer algo que te parece divertido, definitivamente se convertirá en una experiencia muy agradable. Sí, eso pienso.”

“Entiendo.”

“Es como que jugué soccer hasta la secundaria, es muy parecido el sentimiento. Cuando empecé simplemente me esforzaba al máximo para patear el balón, entonces, en algún momento fui capaz de dirigirlo a donde yo quisiera, y lentamente fui capaz de hacer buenos pases y marcar goles. Creo que son placeres que solo puedes conseguir después de trabajar en algo durante un tiempo. La felicidad de volverte bueno en algo en lo que eras pésimo al inicio definitivamente te llevará a experimentar aún más felicidad, diferente a cualquiera que hubieras vivido. Y dependiendo de las circunstancias, incluso podrías sentirte feliz al encontrar dificultades.”

“…”

“Estoy seguro de que tú has experimentado esas cosas, no, ¿Aoyama?”

A pesar de que Sorata no era un experto en eso de la actuación de voz, tenía confianza en que tales emociones podían ser experimentadas sin importar la actividad que se realizara.

“Estoy bien con no haber pasado el juicio… No, mentira. No me siento bien, ni un poco, ¿como podría?. Me siento fatal, como si fuera a comenzar a llorar si bajara la guardia solo un segundo. En serio… Y por supuesto, espero no tener que experimentar una sensación como esta nunca más, por ahora siento que no tengo el valor necesario para seguir adelante… Como sea, es gracias a todo esto que me di cuenta de algo.”

“¿Te diste cuenta de algo?”

“Aunque el Kanji puede ser el mismo[4], felicidad y relajación son cosas completamente distintas.”

“…”

“Incluso si no eres bueno, puedes disfrutar el soccer. Aun así, hay placeres que solo pueden ser disfrutados cuando eres lo suficientemente bueno en algo. Debes practicar muy intensamente, no hay atajos ni caminos cortos, mientras más practicas más mejoras. No hay trucos que puedan hacerte mejorar drásticamente en un instante para, por ejemplo, hacerte un jugador de clase mundial.”

“Pero, no puedo continuar trabajando duro después de todo lo que ha pasado.”

Su débil voz hizo que el Corazón de Sorata le doliera.

“Bueno, entonces descansa. Por ahora solo debes detenerte y descansar.”

“…”

“Has estado trabajando muy duro por un buen tiempo; Así que creo que está bien.”

“Kanda-san…”

“Podemos pensar en tu futuro una vez te hayas recuperado.”

“…”

“Si tratas de pensar mucho ahora, solo pensarías cosas negativas, ¿o no?. Talvez debería decirte que sería mejor que no pienses en nada en absoluto. Si alguna vez quieres pensar en cosas, búscame y hablaremos. Podemos hablar de lo que sea,  me aseguraré de escuchar atentamente.”

“Mm.”

“Todo estará bien, Aoyama.”

“Ya sé… Ya sé…”

Su voz se volvía difusa al mismo tiempo que sus sollozos se intensificaban, hasta que Sorata no pudo escuchar lo que decía.

“Lo haremos siempre que quieras.”

“Ok…”

Nanami siguió repitiendo ‘ok’ una y otra vez desde ese momento mientras Sorata seguía hablando. Era probable que simplemente no tuviera la energía para contestar lo que él decía.

Sorata calló cuando no escuchó respuesta alguna de parte de Nanami; y se aseguró de que estaba dormida cuando solo escuchó el calmado ritmo de su respiración.

Sorata se sintió aliviado y cerró sus ojos. – Descansaré un poco antes de regresar a clase- pensó. Regresaré a clase, y  a mi yo normal. Podré dirigir toda mi atención al P.A después de eso.

En el momento en que ordenaba su mente, su conciencia comenzó a nublarse y a deslizarse al mundo de los sueños.

Parte 3

Sorata tuvo un mal presentimiento en cuanto despertó.

Había planeado descansar solo un poco, pero en cambio, se había quedado dormido.

Estaba completamente oscuro su alrededor, la mitad de las luces de la enfermería estaban apagadas, seguramente para que pudieran descansar. Al mirar por la ventana, notó que afuera también estaba oscuro.

La lluvia había cesado, permitiéndole dar un vistazo al cielo despejado, pero el sol ya no estaba ahí.

Sorata miró el reloj que colgaba de la pared; ya eran más de 6:30 pm.

“No puede ser…”

Sintió una punzada de desesperación en todo su ser.

Era el último día que tenían para conseguir firmas.

Incluso los alumnos que se quedaban hasta tarde en actividades de clubes deberían haberse ido ya.

Sorata brincó rápidamente de la cama y salió de detrás de la cortina.

“Oh, estás despierto.”

La alegre y despreocupada voz de Sayoko estaba ahí para recibirlo.

“Usé la secadora de la universidad para secar sus uniformes.”

En efecto, sus uniformes estaban doblados en una silla, justo junto a sus mochilas.

“Ah, ¿eso?. Mitaka-san las trajo.”

“¡Por qué no me despertaste!”

Esta frase estaba dirigida a Jin, quien no estaba presente.

“Me rogó que los dejara seguir durmiendo. Dijo algo acerca de que no han  estado durmiendo últimamente y que no deberían andar por ahí solo porque son jóvenes.”

Siendo honestos, realmente no podía dormir.

“Por supuesto que tengo que andar por ahí, especialmente ahora.”

Tenía que hacer frente a todo lo que se metiera en su camino, no importaba lo difícil que se las cosas que se pudieran poner.

Sorata se había decidido a ello tiempo atrás, y ahora se encontraba en una situación en la que tenía que cumplir su palabra.

Nanami despertó también, seguramente gracias a la voz de Sorata. Y asomó su cara entre las cortinas.

Se veía mucho mejor.

Aunque no estaba muy recuperada aún, ya que se veía un poco aturdida.

“No puede ser… ¿ya es tan tarde?”

Nanami palideció al ver el reloj.

“Iré a ver.”

Nanami iba a salir justo detrás de Sorata, pero fue detenida por Sayoko.

Sorata corrió por el pasillo, aun usando el uniforme prestado.

“Ahora donde están todos….”

Tomando en cuenta la hora, probablemente estaban en la puerta principal.

Corría furiosamente, casi al punto en el que sus piernas ya no le responderían.

Chocó con un profesor a medio camino, y a pesar de ser advertido de no correr en los pasillos, lo ignoró por completo.

Pensó que si no corría ahora, moriría.

Sorata corrió afuera del edificio escolar, aun usando los zapatos que tomó prestados en la enfermería.

Vio a cuatro personas paradas en la entrada; su intuición no le había fallado, esos cuatro eran Misaki, Jin, Ryuunosuke y Mashiro.

Los cuatro estaban usando impermeables transparentes como si hubiera estado lloviendo no hace mucho tiempo.

“Ah, ¡Kouhai-kun!”

Misaki corrió hacia él en cuanto notó que se acercaba.

“¡Escucha esto, Kouhai-kun!. ¡Conseguimos cincuenta y tres firmas solo hoy!”

Misaki tenía una sonrisa de oreja a oreja, lo cual solo hacía la situación más deprimente.

No era suficiente. A pesar de que cincuenta y tres en un solo día era un nuevo récord, no estaban ni cerca. Aun agregando las firmas que habían conseguido hoy, solo tenían alrededor de 400 en total.

“Pues bueno, hicimos lo que pudimos. Aunque está un poco lejos de nuestro objetivo de conseguir las firmas de dos tercios de los estudiantes.”

No era un ‘poco’ lejos.

Las buenas intenciones de Jin causaron un efecto contrario en Sorata, haciéndolo sentir aún más dolor. Como si algo estuviera triturando su pecho.

“¡…!”

Incluso el timbre de su voz sonaba diferente.

“¡No fui capaz de hacer las cosas lo mejor que podía! ¡No fui capaz de hacer nada!”

Aunque todo este incidente estaba llegando a su fin, en el final no era capaz de nada excepto dormir en una esquina.

“Kanda, no hagas berrinche. Tú y cola de caballo hicieron suficiente en las últimas dos semanas. Pero, es exactamente porque actuaron duros que no pudieron participar en las actividades de hoy.”

Sorata ya se había dado cuenta de ello.

Desde que escuchó que Sakurasou iba a der demolido, había quedado casi incapaz de dormir.

No podía dormir incluso cuando sentía que era lo único que podía hacer, ya que no podía dejar de pensar. Y cuando lograba quedarse dormido, su tiempo de sueño normalmente no pasaba de dos horas.

Y esto solo empeoró cuando se enteró de que Nanami había fallado en su audición, ocasionando que en los últimos días de la semana pasada, sintiera un fuerte impulso de vomitar tan pronto como se despertaba en la mañana; pero nunca había conseguido escupir nada.

“Si iban a estar rondando por ahí solo para colapsar como lo hicieron, solo nos hubieran ocasionado problemas. Digamos que hubiéramos conseguido los dos tercios de las firmas; La escuela probablemente hubiera visto el modo en el que llevamos la P.A como un problema.

El peor escenario hubiera sido que todo nuestro esfuerzo hubiera sido desacreditado.”

Sorata estaba enojado porque talvez era incapaz de controlarse en un día tan importante como ese.

“Además, siendo algo no muy considerado hacia ti, Sorata, No podíamos dejar a Aoyama-san descansar sola. Ella necesita un cómplice, especialmente considerando su estado actual, o no?.”

“…!”

Sorata se dio cuenta de que no podía refutar eso. Era verdad que si la hubieran dejado descansar sola, su fuerte sentido de responsabilidad no le habría permitido perdonárselo.

Sorata apretó los dientes y se tragó sus quejas.

“¿Aoyama-san sigue en la enfermería?”

“Si.”

“¡Bien, entonces vamos todos juntos a buscar a Nanami!”

Misaki brincaba con su vigor usual. Jin y Ryuunosuke la seguían en silencio.

Como sea, la otra persona que estaba con ellos no se movió en absoluto.

Esa persona seguía parada en la entrada de la escuela, sin hacer un solo movimiento.

Esa persona simplemente estaba ahí, aferrada al libro que usaba para registrar las firmas.

“Shiina.”

Sorata la llamó.

“Sorata.”

“…”

“¿Cuántas firmas más necesitamos?”

“Muchas….”

“¿En serio?. Bueno, entonces solo debemos seguir juntando.”

Mashiro parecía no tener intenciones de dejar su puesto en la puerta.

“Shiina… Se acabó.”

“Mientes.”

“…”

Mashiro tenía una pizca de hostilidad en su mirada, algo que Sorata jamás había visto.

“Sorata miente.”

“No te estoy mintiendo.”

“Pero….”

“¡…No estoy mintiendo!.”

Sorata pensó en lo bueno que sería, si, en efecto, estuviera mintiendo.

Pero no había espacio para ello.

“¡No conseguimos las firmas!”

Mashiro respondió con una voz fuerte, completamente lo opuesto a su normal modo hablar.

“Sakurasou va a desaparecer…”

“…”

“Aun no las conseguimos.”

Sorata no podía decir nada. No quería rendirse hasta haber conseguido eso por lo que habían venido.

Como fuera, no había manera de que pudieran hacerlo. Eran casi las siete y ya no había estudiantes en la escuela.

Mañana sería la ceremonia de graduación. No serían capaces de hacer nada ese día, y no podían apoyarse en sus emociones para resolver sus problemas.

Ese era el dilema que enfrentaban Sorata y  los demás.

El tiempo llegaría aunque ellos no consiguieran su objetivo. No, para ser precisos, ya había llegado.

“Por favor, ayúdenos en nuestra P.A.”

Las emociones de Mashiro, lenta y dolorosamente se marchitaban en la entrada principal, donde no quedaba nadie.

7 de marzo.

Este día, el registro de la reunión de Sakurasou fue dejada completamente en blanco.

[1] Los meros o chernas son un grupo de unos veinte géneros de la subfamilia de peces perciformes. Su carne es muy apreciada en todos los lugares donde se da esta especie.

[2] Mashiro se refiere al plural en japonés, en inglés también se entiende, y evidentemente, en español no.

[3] Osea que bajó el ritmo, ya que empezó esprintando.

[4] 楽 es el kanji para ambas palabras.

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